BARTOLOMÉ ZAPATA (Por Jorge Villanova)

03-05-11 |

Todos sabemos qué ocurrió en Buenos Aires un 25 de Mayo de 1810. Sin embargo, no muchos conocen qué sucedió como consecuencia de la Revolución de Mayo en el Arroyo de La China, actual Concepción del Uruguay, y la región. Aquí, el historiador de Colonia Caseros, Jorge Villanova, intenta echar luz sobre esos acontecimientos, protagonizados por el caudillo Bartolomé Zapata.

Los hechos y el malestar fueron sumándose: invasiones inglesas, rebeliones sangrientas en el Alto Perú, ocupación francesa en España, la nueva clase dirigente criolla bloqueada en sus aspiraciones de acceder al poder frente al predominio de los peninsulares, ventajas del libre comercio o del manejo del comercio porteño, etcétera.

Y la consecuencia fue la instalación de un gobierno propio el 25. Pero el acto fundamental sucedió el 22 de mayo, cuando se destituye al virrey Cisneros. Quinientos vecinos -los más sanos de la población- recibieron la esquela: “El Excmo. Cabildo convoca á V. para que se sirva asistir precisamente mañana 22 del corriente á las 9 sin etiqueta alguna, y en clase de vecino al Cabildo abierto, que con anuencia del Excmo., Sr. Virrey ha acordado celebrar, debiendo manifestar esta esquela á las Tropas que guarnezcan las avenidas de esta Plaza, para que se le permita pasar libremente”.

Los chisperos French y Berutti, que durante la escuela primaria repartían cintas celestes y blancas de pronto se transforman en pandilleros de esquinas con puñales entre las ropas, y poco después, ya con cargos militares, serán furibundos morenistas. Pero por ahora son ellos -en nombre de 600 más- los que deciden quién asiste y quién no al cabildo, “Vos pasas, vos no”. De los 50 mil pobladores de la capital, sólo cinco mil son considerados vecinos decentes; se invitaron 500 y concurrieron 250, 155 votaron por destituir al virrey. ¡Esto es una Revolución y no pelecho! Años después, en una isla caribeña y barbuda, un abogado iniciará una revolución, también libertaria, con apenas 12 hombres.

El abogado de la Real Audiencia, Agustín Pío de Elía, dijo que “avanzan las razones que han expuesto los SS. Don Cornelio Saavedra y Don Pedro Andrés García, reproduce el voto del primero concurriendo el Señor Síndico con voto activo”. Se sabe que Saavedra votó por la destitución de Cisneros. El señor de Elía será el tío abuelo de Héctor de Elía, futuro fundador de Villa Elisa y de Colonia Elía.

Y aún cuando el primer intento de gobierno fue una burla del Cabildo a la voluntad popular, -la Junta la integraban Cisneros, Sola, Inchaurregui, Saavedra y Castelli- es el primer paso. “La designación de la Junta del 24 era un acto impopular; pero no era la violación del pacto celebrado el 22 de mayo. Era una consecuencia razonable de ese pacto, que conciliaba los intereses de los tres partidos existentes” 1.

¿Cisneros presidente de la Junta? Si, era legal, pero no legítimo. Al menos para los inadaptados de siempre que amenazan con tirarlo por el balcón, es decir la ‘Legión Infernal’ de French. El Sordo era sordo, mas no estúpido, pero la suerte está echada. Los criollos se preguntan ¿Estamos haciendo una revolución gatopardista para que nada cambie? ¿O sólo inventamos el escrache y nos contentamos con eso? Conservemos las formas, pero desde ahora el poder es nuestro: Castelli, Saavedra vayan y renuncien, este entuerto hay que arreglarlo ya.

” (…) Ayer se instaló la Junta de un modo y forma que ha dejado fijada la base fundamental sobre lo que debe elevarse la obra de la conservación de estos dominios al señor don Fernando VII (…) (esta Junta) será mirada por todos los jefes, corporaciones, funcionarios públicos y habitantes de todos los pueblos del virreinato, como centro de unidad, para formar la barrera inexpugnable de la conservación íntegra de los dominios de América a la dependencia del señor don Fernando VII, o de quien legítimamente le represente. No menos espera que contribuirán los mismos a que, cuanto más antes sea posible, se nombren y vengan a la Capital los diputados que se enuncien para el fin expresado en el mismo acto de instalación… los diputados han de irse incorporando a esta Junta conforme y por orden de llegada a la Capital…entendiendo debe ser uno por cada ciudad o villa de las provincias. Real Fortaleza de Buenos Aires, a 27 de mayo de 1810″ 2.

Es el texto de la circular redactada por Castelli, es enviada por la Junta Revolucionaria a los pueblos y villas del interior, entre ellas, al Arroyo de La China, Gualeguay y Gualeguaychú.

¿Cuáles fueron las respuestas ante semejante acontecimiento? Veamos:
El Cabildo uruguayense contesta el 8 de junio, (¿No es un acto un tanto baladí como para llamar una calle así, sólo por el onomástico?): “Acabamos de recibir con oficio de V.E: del 1º del corriente los impresos que manifiestan los justos motivos y fines de la instalación de la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias de la Plata, a nombre del señor Don Fernando Séptimo. (…) El más pronto envío del Diputado de esta villa y el puntual cumplimiento de las presentes y sucesivas órdenes de V.E. acreditan el celo y patriotismo de este vecindario” 3.

Desde Gualeguaychú el 22 de junio se respondió: “Este ayuntamiento tiene el honor de avisar a V.E: el recibo del oficio e impresos relativos a la instalación de la Exma. Junta Provisional Gubernativa, que ha publicado en esta villa, según estilo y han sido admitidos por el Pueblo congregado y sus representantes, con el mayor aplauso, estimando esta sabia medida como la más oportuna e interesante a la tranquilidad pública, derechos e intereses del rey. (…)Se manifestará nuestra subordinación, respeto y consideración a la Exma Junta remitiendo oportunamente nuestro funcionario Público (…) Dios Gde. A V.E. ms. as. Gualeguaychú, junio 22 de 1810. Francisco García de Petisco, Basilio Galiano, Rafael Zorrilla, Pedro Echazarreta, José Barreiro, Juan Firpo” 4.

No tenemos la respuesta de Gualeguay. Se sabe que fue similar pero que, posteriormente y tal vez porque la mayoría de los cabildantes eran españoles, se declararon a favor de Montevideo.

Paraná -entendemos que no tenía cabildo, ya que será elevada a villa por una ley de 1813 de la Asamblea-, adhirió a través de un grupo de vecinos encabezados por Juan Garrigó, quienes declararon por nota su adhesión a la Junta “llenos de júbilo y placer que del más profundo respeto y sumisión, congratulamos a V. Exa. Por la solemne instalación de tan justificado y sabio congreso en quien beneramos la superior authoridad y no dudamos consagrará sus desbelos a sostener los augustos derechos, que hoy representa y que fiel a los deberes de su ministerio, nos hará felices baxo un tranquilo y sabio govierno” 5.

De los tres el único cabildo que llegó a elegir representante fue Concepción del Uruguay, que en cabildo abierto el 30 de julio “cuarenta y cuatro caracterizados vecinos” 6, eligieron al cura vicario José Bonifacio Redruello. Se escogió con tanta mala suerte que el cura no solo no llegó a incorporarse a la Junta, sino que además, cuando vio como venía la mano se declaró partidario de Montevideo, y hacia allá se fue.

Entonces, ¿Existía espíritu revolucionario? Parcialmente. Recordemos que los dos bandos, criollos y españoles adherían -al menos en las formas- a F-7, El Deseado… Sabemos que Montevideo, Asunción, el Alto Perú incorporado por el virrey Abascal a sus dominios, eran regentistas y será, en definitiva, la primigenia adhesión de los pequeños pueblos del interior lo que posibilitará que la junta sobreviva. Pero cada villa contaba con un sector realista, principalmente españoles vinculados a la burocracia, que prefería mantener el statu quo, y solo esperaban el momento preciso para reaccionar. En Entre Ríos la oportunidad se daría con Michelena. Hay un informe del vecino Jaime Martí del 3 de diciembre ante la Junta que denuncia que en Gualeguaychú participó en tertulias “en que derramaban especies denigrantes contra V. Excia. y terminaban con una cancioncilla tan indecente que me abochorno proferirla…”, interpretada por el afamado conjunto Los Mismos de Siempre 7.

“MICHELENA,  MÁRTIR DE MAYO DE 1810”
Vaya uno a saber el por qué del asombroso título del artículo de Eduardo Víctor Álvarez, aparecido en sección Enfoques del diario La Voz, el sábado 4 de octubre de 1997 ¿Es una gafe? ¿Es un chascarrillo? Porque en realidad Juan Ángel Michelena era el comandante de una flota enviada por el virrey de Elío desde Montevideo para recuperar los pueblos de la costa del Uruguay y hacerse de provisiones, o al menos para conocer cuanto había de apego a la Junta de mayo.

El 6 de noviembre de 1810 Uruguay es ocupada por las fuerzas de Michelena. El comandante a cargo Díaz Vélez convencido de la superioridad del enemigo abandona la villa “a la marcha y al trote”, al menos así se lo comunica a su superior, Manuel Belgrano “quedándome la sola satisfacción de haber retirado la Compañía de Caballería de la Patria y algunos milicianos que se me reunieron (…) con orden y guardando el decoro correspondiente” 8. Belgrano dice en su autobiografía que podía haber defendido la plaza, pero que órdenes superiores le indicaron continuar su marcha al norte y reconoce que “nuestro gobierno en materia de milicia no ha dado una en el clavo” 9.

Pocos días después tomaron los realistas las villas de Gualeguay y Gualeguaychú. Y reconozcamos que contaron con bastante apoyo de aquellos que, por estos pagos adherían al “detestable sistema de Montevideo”. El teniente Juan Sopeña, que había encabezado las tropas de Gualeguaychú, que en 1807 acudieron a la defensa de Montevideo 10, se trasladó inmediatamente a Concepción del Uruguay para celebrar la llegada de Michelena. Otros, como Melgar Pérez, administrador de correos, José Borrajo y el alcalde Francisco García Petisco, visto que el resultado de la contrarrevolución de Liniers demostraba que la cosa no era una simple revolucioncita (no existía aún el término chirinada), y ante la posible llegada de tropas patriotas “se han profugado” hacia Colonia. Y eran en su mayoría los miembros del Cabildo.

“En las fuerzas invasoras se hallaban incorporados algunos oficiales que, con el tiempo, llegarían a tener importante figuración en la historia rioplatense -Artigas y Rondeau-, quienes ya miraban con simpatía la causa de sus hermanos” 11. El mismo José Artigas con una partida de hombres avanza hacia el oeste, llegando a la estancia de Pablo José de Ezeiza, cerca de Paso de Jacinta. Allí, según la esposa del hacendado, “…no an echo nobedad ni daño a nadie solo pidieron caballos para pasar hasta noboya y dos hombres para q.e los volvieran pero no an dicho su destino: este general dijo q.e por el tala iban otras partidas…” 12.

Los patriotas no se quedaron quietos y comenzaron a organizar la resistencia. Surgió, entre otros caudillejos, Bartolomé Zapata, por la zona de Gualeguay, y al frente de “un grupo heterogéneo de paisanos, integrado por gauchos, fandangueros, desertores y conchabados…” 13, asaltaron la estancia de García Petisco, sustrayéndole toda la caballada en febrero de 1811. Recuperó Gualeguay y posteriormente Gualeguaychú. Algunos autores sostienen que unos 20 blandengues de Artigas pasaron en ese momento a filas del entrerriano revolucionario. “Las deserciones se producían en tal número, que el jefe realista se vio precisado a prohibir que ningún soldado montase a caballo, pues era frecuente que en tales casos, los soldados huyeran” 14.

El oriental Machado -sin darle demasiada veracidad-, cita a Benigno Martínez, quien atribuye a Artigas haber “instigado el levantamiento de Pancho Ramírez, López Jordán y Zapata en campos entrerrianos. Según la tradición, hay un primer encuentro en Casa Blanca, el 11 de febrero (…) el cura Silverio Martínez, Ramírez y López Jordán, habrían sido arrestados” 15.

En un parte a la Junta, Zapata explica por qué toma las armas: “…Yo me alcancé a esta empresa, condolido de los gravísimos males que mis coterráneos (…) habían sufrido bajo el cruel mando de los europeos. (…) Sr. Excmo. No es exageración: Ni entre la villa ni en sus inmediaciones se permitía un solo criollo. Si divisaban alguno aunque fuera de lejos, buscaban igual proporción que a la que busca un pato para asegurarle un tiro…”. Visto está que el resentimiento también es motor de la historia 16.

El 7 de marzo Zapata entró triunfante en Concepción del Uruguay, -ya que Michelena había embarcado el día anterior- al frente de “sus secuaces, que de bandoleros se convirtieron en héroes de la reconquista de las villas entrerrianas” 17.

En el artículo de Álvarez figuran los individuos que abandonaron la villa el 6 de marzo de 1811 siguiendo los pasos de Michelena, entre ellos están: el cura Bonifacio Redruello, José Urquiza (el papá de Justito), Agustín Urdinarrain, José Aguirre, Narcizo Calbento (sic), Lorenzo López con tres hijos (algunos piensan que pudo estar Pancho Ramírez entre ellos), etcétera.
Uruguay quedaba sin cabildo, ya que todos sus integrantes eran realistas y -literalmente- se tomaron el buque. Y no era para menos, el sentimiento de revancha era una realidad y los riesgos eran ciertos.

Estamos a diez meses de la revolución. ¿Todavía existía confusión o ya las cosas estaban suficientemente claras como para saber quién era quien? Realistas por un lado, patriotas por otro. Moreno ya no dudaba: “Yo titubeé en medio de las mayores dificultades, temiendo el empezar y ansiando el acabar, excitado por mi adhesión a la patria, contenido por los escrúpulos y agitado entre la esperanza del éxito y el temor del malogro” 18. Somos nosotros o son ellos. El Plan de Operaciones es el único instrumento que tiene la Revolución y le recuerda a Castelli sus propias palabras: “Usted ha dicho alguna vez que cuando lo exige la salvación de la patria debe sacrificarse hasta el ser más querido” 19. Y Castelli, que también piensa en esa aún difusa idea de Patria, va.

Retomamos: el héroe de la reconquista Liniers, ya había sido fusilado en agosto por orden del secretario. Igual suerte corrieron Francisco de Paula Sanz, el mariscal Nieto y el coronel Córdoba por no jurar respeto y obediencia a la Junta. Se negaron y Castelli los fusiló (15-12-10). “Nosotros seremos los verdugos, sean ustedes los hombres libres”, había dicho Nicolás Rodríguez Peña. Estabas de un lado o del otro, no podía haber excusas.

El profesor nogoyaense Guido Marengo sostiene que, a pesar de todas las dudas, “los entrerrianos vieron la posibilidad de ejercer la soberanía y fortalecer las autonomías regionales con administraciones propias. Eso generó lógicas expectativas de mejores condiciones de vida y de reformulación de la economía. Hay que recordar que Entre Ríos dependía de la burocracia del cabildo santafesino y la política del virrey no tenía demasiado en cuenta a los que ocupaban las tierras entrerrianas” 20.

Sin Cabildo, sin autoridad, Bartolo Zapata la ejerce -ahora con el grado de capitán otorgado por la Junta-, con el derecho que le da la fuerza y el consenso de los vecinos. Para el día 12 se hace presente al frente de su tropa Francisco Doblas, quien antes la llegada de Michelena se había retirado prudentemente hacia Paraná. Venía a reclamar el poder haciendo alarde de su cargo: segundo comandante de milicias. Zapata se niega, el día 21 hubo refriegas y tiroteo, y una bala lo ultima. Se pregunta Urquiza Almandoz: “¿Fue Zapata realmente una víctima de nuestras primeras disensiones civiles? ¿O fue, simplemente, una puja entre dos hombres que ambicionaban el poder?” 21. Para Marengo, la actuación del caudillo se resume en cinco palabras: “Bartolomé Zapata fue un fogonazo” 22.

CITAS Y FUENTES
1- Ramallo Jorge, Los grupos políticos en la Revolución de Mayo, Ediciones. Macchi, Buenos Aires, Pág. 63.
2- De la Biblioteca de Mayo, t. XVIII, p. 16139-16141 y Filiberto Reula, Entre Ríos y la Junta de Mayo, El día, Gualeguaychú. 3ª sección, 23-5-1999, Pág. 1.
3- Reula, Ob. cit.
4- César B. Pérez Colman, Historia de Entre Ríos, en El Día, Gualeguaychú, 3ª sección, 24-5-1998, Pág. 1.
5- Facundo Arce, De la Revolución de Mayo a la República de Entre Ríos Enciclopedia de Entre Ríos, tomo 2, Arocena, Pág. 65, y Reula Ob.Cit. Facundo Arce, La formación de la Liga Federal, El País, Montevideo, 1960.
6- Oscar Urquiza Almandoz, Historia de Concepción del Uruguay, Tomo I, Editorial de Entre Ríos, 2002, Pág. 209.
7- Nati Sarrot, La lucha de los Bandos, Sup. Cuadernos de Gualeguaychú 178, El Argentino, 20-2-2000, Págs. 1-3.
8- Oscar Urquiza Almandoz, Ob. cit. Pág. 215.
9- Ídem., Pág. 216.
10- Invasiones Inglesas. Entre Ríos participó en la defensa, a través de milicias. El 3-2-1807, Montevideo fue tomada y hacia allí se encaminaron las tropas de tres compañías, Concepción del Uruguay, Gualeguaychú y Gualeguay, 244 hombres, luego se le sumaron tropas de Nogoyá. Su misión fue cortar suministros a la plaza de Montevideo.
11- Oscar Urquiza Almandoz, Bartolomé Zapata murió en Concepción del Uruguay, La Calle, 12-11-94, Pág. 8.
12- Arce, Ob. Cit., Pág. 78.
13- Carlos Alberto Roca, Chanfleando la Historia, Edición del autor, Concepción del Uruguay, 1991, Pág. 63.
14- Oscar Urquiza Almandoz, Historia de Concepción del Uruguay, Ob. cit., Pág. 222.
15- Carlos Machado, Historia de los Orientales, Tomo I, De la Colonia a Rivera y Oribe, Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1997, Pág. 49.
16- Jesualdo, Artigas, del vasallaje ala Revolución, Losada, Buenos Aires, 1961, Pág. 205, y Sarrot, Ob. cit.
17- Roca, Ob.Cit., Pág. 65.
18- Mariano Moreno, Textos de ayer para la argentina de mañana (recopilación), Agea, Buenos Aires, 2002, Pág. 14.
19- Jesualdo, Ob.cit., Pág. 175.
20- Liliana Bonarrigo, Participación de Entre Ríos en los hechos de 1810, Uno, 25-5-03, Pág. 10.
21- Oscar Urquiza Almandoz en Historia de Concepción del Uruguay, Pág. 226 y en Bartolomé, ob.cit.
22- Tirso Fiorotto, Al capitán Bartolomé Zapata, Uno, Paraná, 20-2-2005, Pág. 13.

Publicado en El Miércoles Digital