CIELITO ZURDEÑO (*)

02-05-11 |

El Cielo del Zurdo viene

Remando en la oscuridad,

Con una pala en el cielo, con la otra hundida en el Paraná.

No hay templo como mi rancho: cuando más sombra, más claridad;

Ya Aníbal sopla unas brasas, baja y me chifla para matear.

 

Le dije a Martha en la costa:

No temas la soledad,

Si hay fuegos de leña blanca nuestro fogón arde en ñandubay.

Estoy, mi amor, en el río, soy con el río en un chamamé,

Cuando vengas a la orilla dame una cita en el irupé.

 

Me fui con final abierto,

La cosa está pa’ los dos:

Unos vivos van por muertos y otros remamos que da calor.

¡Bueno, Walter, bueno, hermano!, será un relincho por los Martí,

Y Nuestra Abya Yala Criolla tendrá un candil en la Curupí.

 

En el Cielo de Sampayo

Cabe el mundo de los dos

Bajo el alero del rancho, y a la manera del Protector.

Cielito y Cielo del Zurdo que los zurdeños no olvidarán,

Con un corazón tan ancho como la América de Román.

 

Cielo de la Minga entera,

Cielito del pescador:

Con poquito nos alcanza, las mallas chicas son del patrón.

Quién nos miente, dice el Polo, que el agua un día se va a cobrar,

Y el Chacho… por los bemoles, para aguantarse de corcovear.

 

No me falta nada, Martha,

Si en tus ojos me encontré,

Ahora me llama Atahualpa por esos yeites que ya sabés.

“Un solo poncho”, mi cielo, un solo poncho y aquí estaré:

Que sepan los compañeros que los espero, si andan con sed.

Contales que ya cultivo una rosa blanca en el irupé.

D.T.F.


*Este cielito, escrito días después de la desaparición física del maestro Miguel Martínez, toma la estructura de un cielito del artista oriental Aníbal Sampayo (gran amigo del Zurdo), para homenajear al músico, compositor y militante paranasero de Nuestra América.