DÍA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES

01-05-11 |

Compañeras y compañeros:

Nos reunimos hoy en homenaje al Día Internacional de los Trabajadores para dar un nuevo impulso a nuestra conciencia de obreros y saludar a los que lucharon y nos alumbraron el camino con su propia sangre.

Nos reunimos en memoria de los mártires de Chicago, los obreros muertos en las calles y los dirigentes ahorcados por la connivencia de patronales y jueces y políticos criminales, que se juntaron para matarlos, porque matándolos defendían sus intereses de clase. Y sentimos que es la misma connivencia que permite hoy que los grandes beneficiarios del capitalismo, los grupos financieros, las multinacionales y sus aliados, sigan cargando sobre los pueblos el costo de sus privilegios.

Compañeros, en otras ocasiones hemos realizado una enumeración meticulosa de las injusticias que padecemos los trabajadores argentinos. Hoy preferimos marcar algunas situaciones que son los testimonios más palpables de la continuidad de un régimen que debemos deplorar, y que tenemos que cambiar.

Mientras nosotros recordamos a nuestros caídos en las luchas obreras, en la Argentina mandan Repsol y Walmart, en la Argentina los que mandan son Cargill y Barrick Gold, y así podríamos mencionar un centenar de grupos concentrados, muchos de ellos multinacionales estadounidenses, europeas, chinas, que gobiernan la Argentina en connivencia con los políticos que les sirven de alfombra.

En la Argentina dominada hoy por el capital financiero que se mete en el comercio, que se mete en la producción, que traza las políticas, nosotros recordamos a nuestros compañeros caídos en las luchas por un mundo distinto.

Por supuesto que nos avergüenza el hambre que sufren tantas familias por un sistema injusto por donde se lo mire, escondido por los poderosos que generan incluso un modelo de comunicación copado por la banalidad y los juegos y los engaños, mientras nuestros pueblos necesitan trabajo, seguridad social, capacitación, conocimientos sobre su salud o para el desarrollo artístico, cultural.

Campean la tercerización, el trabajo en negro y esclavizado. Todo se oculta. El sistema que se impone es la farándula y el entretenimiento irritante, con tecnologías de avanzada puestas al servicio por ejemplo de la boda de la corona más imperialista y colonialista del planeta tierra. Ayer tiraban bombas desde 14 mil metros de altura sobre los pueblos, hoy pretenden que aplaudamos sus gastos suntuosos, y los medios se ponen a su servicio.

Compañeros: no tenemos que resignarnos. Hay otro país posible, y está en el seno de nuestros hogares donde sí respetamos a los que lucharon por la independencia, por la libertad, contra el colonialismo, por los derechos humanos, por los derechos de los trabajadores.

Por supuesto que repudiamos los pagos de la deuda externa fraudulenta. Por supuesto que repudiamos el sistema unitario impuesto, en forma inconstitucional, en el que la metrópolis, Buenos Aires, se queda con el dinero del pueblo argentino.

La Casa Rosada distribuye fondos caprichosamente, injustamente, cuando los distribuye, si no los destina a los pagos externos, convalidando la usura internacional. O los manda a sus aliados internos, en forma arbitraria, en un sistema de compra de conciencia que repugna el orden federal por el que el pueblo luchó durante décadas y dio su vida. Pero eso no sería posible sin la connivencia de los gobernantes provinciales, convertiros en gerentes, y ni siquiera gerentes

Otra vez venimos a decir que no aceptamos otra forma de usar la tierra que no sea la producción con personas de carne y hueso. Y eso está en las antípodas de los pooles de la especulación.

Los gobiernos siguen amparando a los grandes pooles, a los grandes grupos concentrados, y nosotros pedimos una profunda reforma agraria para una economía sustentable, en la que se ponga como prioridades el trabajo y la alimentación. Los pooles, el capital financiero metido en la producción, debe ser desterrado. Allí tienen que estar nuestras familias campesinas, nuestras familias de los barrios que tienen derecho a una oportunidad.

Compañeros, Entre Ríos es una de las provincias más expulsoras de sus propios hijos, y los gobiernos no hacen más que consolidar este sistema perverso. Todos los días se marchan decenas de Entrerrianos por falta de oportunidades de trabajo. Y los responsables, los gobernantes, se repiten y buscan reelecciones cuando sus gestiones han sido y son un fracaso.

Mientras los gobiernos subsidian a las multinacionales mineras y deja el petróleo que es de todos en manos privadas, les sigue cobrando impuestos a los obreros en los alimentos esenciales, en los servicios primordiales. Nosotros sostenemos que los impuestos deben ser progresivos, la reforma impositiva se impone.

Como las luchas continúan porque el régimen sigue en pie, los gobernantes mantienen a miles de luchadores sociales procesados, perseguidos, y esto tiene que terminar de una buena vez. Basta de perseguirnos con sus amigos los jueces. Seguimos reclamando la sanción de una ley de amnistía cuyos proyectos son cajoneados sistemáticamente en el Congreso Nacional.

Al mismo tiempo, que pedimos por nuestros compañeros, exigimos al gobierno nacional que dé explicaciones sobre la ineficaz búsqueda de Julio López, y al provincial que nos diga qué ocurrió con nuestra niña estudiante Fernanda Aguirre, hija de laburantes, y el supuesto secuestrador.  Volvemos a exigir a las autoridades nacionales y provinciales que abandonen la actitud de desidia en el terrible caso de la desaparición de una familia COMPLETA de trabajadores rurales en Crucesitas 7ma. El gobierno sigue mezquinando una recompensa para alentar la investigación. Hoy nos queda la idea de que Norma Gallegos, Rubén Gill y sus hijos María Ofelia, Osvaldo, Sofía y Carlos Daniel no fueron buscados bien por la Justicia y el Ejecutivo, porque son pobres. A nuestros cumpas no les alcanza el apellido.

Compañeros: nuestros hermanos formoseños de La Primavera, ayer mismo víctimas de la represión feroz de fuerzas oficiales que causó la muerte de Roberto López, hoy siguen reclamando por una vida digna en sus tierras.

Por ahora se chocan con la sordera de un oficialismo que sí tiene los oídos abiertos a los grandes especuladores de las finanzas que reclaman por una deuda externa fraudulenta. Desde aquí, vaya un saludo para nuestros hermanos que están en huelga de hambre y nuestro aliento. Y vaya también nuestro repudio a los burócratas sindicales, gerentes del capitalismo siniestro, chupamedias del poder, que se olvidan de los que más sufren.

Decenas de agrupaciones de pueblos criollos y pueblos originarios expresan a diario sus reclamos por las dificultades que atraviesan para desarrollar a sus familias, en varias provincias argentinas. La muerte de Roberto López es una mancha imborrable de este régimen.

Los compañeros de la Unión de Conductores, la UCRA, siguen reclamando la incorporación de trabajadores despedidos, y luchando así contra la connivencia del grupo monopólico, el gobierno y la burocracia sindical. Nos solidarizamos con estos hermanos que, a raíz de sostener posiciones firmes por sus derechos están pasando momentos de angustia con sus familias, porque saben que enfrentan a la poderosa alianza del poder partidista y empresarial que está en el gobierno. Exigimos la reincorporación de los trabajadores, y del mismo modo, exigimos un plan que revierta el proceso de monopolización del transporte que perjudica a usuarios y obreros.

Condenamos estas injusticias. Condenamos las injusticias que explotaron en Soldati, en el parque Indoamericano, las injusticias que terminaron con la vida del compañero Mariano Ferreyra, por la precarización de trabajos enmascarada por las tercerizaciones. Es un régimen que precariza las relaciones laborales, que mantiene bolsones de trabajadores en la servidumbre, o que permite que empresas gigantes como Tres Arroyos busquen las grietas que el sistema les da para presionar a sus obreros con la amenaza del cierre de sus plantas. La misma Tres Arroyas favorecidas por esta administración y la anterior con el regalo de tierras del pueblo, en Santa Elena.

Ya no nos engañamos, ya conocemos bien a los gobiernos tomados por una burguesía al servicio del gran capital. Eso se nota en Santa Cruz, copada desde hace lustros por terratenientes y petroleros. Los aliados de los eskenazi, los Soros y los Benetton, son los mismos que mandaron patoteros del sindicalismo burócrata para que atropellaran y golpearan y lastimaran a los obreros docentes que estaban manifestándose en paz.

Nos solidarizamos con los obreros del petróleo que no claudican, los obreros de las bases que están conscientes de que las ventajas que da hoy el petróleo jamás debe quedar en manos de los usureros aliados del gobierno y que la primera distribución debe ser con los trabajadores. La huelga petrolera santacruceña enfrenta enemigos poderosos como los monopolios imperialistas Pan American (ruso-chino), Repsol-YPF (española asociada al testaferro ruso Eskenazi y a los Kirchner), Sinopec (chino), a los gobiernos nacional y provincial y a los burócratas sindicales traidores.

También les decimos a los maestros y profesores de Santa Cruz que estamos con ellos, que acompañamos desde la distancia esa caminata de 700 kilómetros que realizaron para dar a conocer sus reclamos y denunciar a las patotas que aparecen como la nueva herramienta de una represión tercerizada, tal como aconteció con el crimen de Mariano Ferreyra. Compañeros: no debemos dejar  pasar estas arbitrariedades donde la víctima siempre es el pueblo sufrido que lucha por una patria mejor. Recordemos que a la muerte de Roberto López se le sumaron los casos de Villa Soldati y el parque Indoamericano,  con familias que son víctimas del actual gobierno y de sus internas en sus disputas por el reparto del poder y los negocios. En esto no podemos dejar de mencionar a  nuestros hermanos caídos en diciembre de 2001 y su recuerdo permanente como faros que alumbran nuestras luchas, Romina Iturain, Eloísa Paniagua y José Daniel Rodríguez.

Las arbitrariedades del poder se eslabonan y no son sino para sojuzgar a los pueblos, para desnaturalizar sus luchas. Mienten, tergiversan, toman la historia en sus manos para engañarnos.

Nombramos a los docentes de Santa Cruz como ejemplo, para no abrumar sobre los reiterados problemas que enfrentan los obreros entrerrianos de la educación y que los gobiernos no atinan a superar.

Estamos con los docentes, con los ferroviarios, con los trabajadores que se organizan para resistir, estamos con los que han sido amenazados incluso por patotas y que no logran de los gobiernos un gesto siquiera de solidaridad, porque ya sería mucho pedir a esta justicia que investigue como corresponde.

Denunciamos también la intromisión grosera del estado a favor de las patronales, incluso multando a los sindicatos. Hay una larga lista de presiones de los gobiernos antipopulares. En Entre Ríos no deja de sorprendernos el castigo a los trabajadores para la privatización del juego, es decir, para seguir facilitando el lavado de dinero que viene de negocios turbios, y que incluso enferma a nuestra juventud empujándola a las drogas. La privatización del juego es un atropello a la dignidad, y por eso acompañamos a los trabajadores que resisten y que luchan por sus derechos.

Compañeros, el federalismo hace agua, la república hace agua, los derechos al trabajo digno siguen pisoteados. Hoy es un día para abrir los ojos, para estar en alerta.

Nuestros jubilados merecen una atención justa con el 82 % móvil que ha sido una reivindicación histórica, y el pueblo ha puesto en manos de los gobiernos los fondos suficientes. Pero los gobiernos prefieren negociar con presuntos acreedores externos, pagar deudas harto denunciadas por fraudulentas, y dejar que Repsol, Cargill, la Barrick se queden con las riquezas. No hay para los trabajadores, sí hay espacios para los shopping, para los hipermercados, para los grandes grupos. Eso se repite a lo largo y a lo ancho del país, y quema los ojos en Paraná.

En nuestra provincia señalamos especialmente el emblema de impudicia que el poder exhibe como ejemplo de modelo productivo, la empresa Granja 3 Arroyos ubicada en la costa del Río Uruguay. Lo reiteramos: es la misma que haciendo fabulosos negocios de la mano de los gobiernos nacional y provincial y a costa de la explotación obrera es la que pretende quedarse a precio vil con la tierra que  pequeños chachareros de Santa Elena han trabajado por más de 10 años. Y es la misma que se dio el lujo, con el amparo de la impunidad oficial, de cerrar el establecimiento para obligar al sindicato a firmar el acuerdo paritario.

Por eso, no nos quedemos en el reclamo, mantengamos los ojos abiertos, estudiemos, capacitémonos, miremos con espíritu crítico, propongamos alternativas de cambio profundo. Hagámoslo por nosotros los laburantes y por nuestros hijos.

Compañeras, compañeros: este 1ro. de Mayo se cumplen 90 años de una jornada aciaga para los obreros entrerrianos. Fue un 1ro. de Mayo de 1921 cuando las hordas de terratenientes y otros grandes propietarios atropellaron a los obreros en la plaza de Gualeguaychú a punta de pistola y produjeron una matanza. Esas muertes de trabajadores quedaron impunes.

A 90 años de aquellos episodios, recordamos la entereza de nuestros hermanos y al mismo tiempo les decimos que están presentes y que nos sentimos en deuda. Mientras siga vigente un régimen que favorece a terratenientes, a grandes grupos concentrados, a pooles financieros, petroleros y exportadores por encima y en contra del interés obrero, estamos en deuda.

Un poco más acá en el tiempo, un obrero de Concepción del Uruguay lograba enlazar símbolos de gran trascendencia para los trabajadores.

Decía Raúl Fernández que la banda roja de nuestra bandera, el símbolo de nuestras luchas por la independencia, por la república, por el federalismo y por la distribución, tiene el mismo rojo de nuestras primeras luchas obreras.

Y recordaba un hecho fundamental: que nuestras proclamas sociales tuvieron un hito en la revolución entrerriana y oriental iniciada en 1811.

Por eso estamos cumpliendo 200 años de nuestra revolución independentista, iniciada con Bartolomé Zapata y otros paisanos en Gualeguay, y llevada adelante por José Artigas. ¿Cómo expresaba esto aquel obrero uruguayense, entrerriano, en sus versos? Escuchemos la Payada de un federal:

El artiguismo, tal cual

es teoría y es acción,

él es la revolución

de Mayo en su faz social.

Eso decía el poeta y militante.

Y si el artiguismo se vuelca de lleno a la revolución en 1811, esta fecha para nosotros es central. Estamos en el Bicentenario de la revolución social, una revolución en la que nuestros paisanos dieron sus tiempos, sus bienes, sus amores y sus vidas. Y una fecha así nos compromete.

A 90 años de la matanza de Gualeguaychú, a 200 años de la revolución social que encarnó Artigas, traemos otro verso de Raúl Fernández que nos interroga. Escuchemos al compañero:

“Las arcadas de aversión que mi altivez desencajan

cuando las frentes se bajan hasta los pies del mandón.

Los enormes desalientos en que se hunde mi entereza,

al no hallar una pureza a prueba de ofrecimientos”.

Lo que nos decía, lo que nos dice, es que provoca desazón ver a dirigentes que agachan la cabeza ante los mandones, dirigentes que arreglan.

Por eso, compañeros: nuestras luchas no están aisladas. Nuestras luchas vienen encadenadas desde hace siglos.

Hoy recordamos junto a los trabajadores de nuestra provincia a los obreros muertos en Rosario, en Buenos Aires, en la Forestal de Santa Fe.

Allí, en los quebrachales, gastaron sus vidas muchos entrerrianos también y algunos dieron todos sus esfuerzos para organizar las luchas, como el gran entrerriano Ángel Borda.

Borda está presente también en este día y nos alumbra.

Y recordamos a los obreros muertos en los yerbatales, en nuestras fábricas. Recordamos al gran entrerriano José Font, un carrero conocido por sus compañeros como Facón Grande, un gaucho redondo.

Hace 90 años caía fusilado el compañero entrerriano Facón Grande por defender las causas de los obreros en la Patagonia.

Los testigos de la época aseguran que Facón Grande era un gaucho de palabra, y que luego de las rebeliones aceptó conversar, como se lo propuso un mediador, porque ya tenían enfrente al ejército.
Al entregarse ante el teniente coronel Varela, Facón Grande le extendió la mano y se presentó, pero Varela despreció el saludo y en cambio lo hizo apartar y mandó que lo llevaran a un galpón donde lo golpearon y manearon con alambre.

Después lo cargaron atado a la caja de un camión y lo empujaron a poca distancia para fusilarlo, sin más trámite.

Todavía nos impacta a los sudamericanos, a los entrerrianos, la injusticia de esos disparos del régimen contra un panzaverde notable.

Dicen que para degradarlo y para que sirviera de escarmiento, le quitaron a Facón Grande la faja, de manera que ante el pelotón de fusilamiento se le caigan las bombachas y nuestro compañero, con las manos atadas con alambre, trataba inútilmente de sostener sus ropas.

Los verdugos son tan miserables que a la hora del crimen quieren humillarte. Y aquellos eran tan torpes que no advirtieron que estaban inmortalizando a un entrerriano de ley.

Compañeros: la actitud noble, sencilla, de este gaucho redondo que se llama José Font, que los compañeros de trabajo llamaron Facón Grande, es un símbolo para nuestras luchas.

Los ingleses fueron responsables principales de la persecución y las masacres con sus alcahuetes argentinos. Tanto en la Forestal como en la Patagonia.

Y son los mismos británicos que hoy usurpan el Atlántico Sur de nuestra América, del Abya Yala, y explotan incluso nuestras riquezas e incluso consiguieron meter Malvinas en la Constitución Europea, frente a la desidia de la diplomacia argentina. Inútil y cara diplomacia.

Por los derechos de los trabajadores del Abya Yala, decimos: ¡fuera colonialistas de nuestra América! ¡Fuera piratas de nuestras Malvinas! Y exigimos a las autoridades que informen al pueblo sobre los gravísimas consecuencias de la explotación que desarrolla Europa en nuestras tierras.

Allí luchó el entrerriano Antonio Rivero, allí expresó nuestra soberanía el gaucho Rivero al bajar el trapo pirata británico e izar el pabellón argentino, allí trabajaron nuestros hermanos charrúas, todos peones entrerrianos y orientales como Rivero, y allí están sepultados nuestros obreros, los hijos de nuestros obreros, y allí volveremos los obreros sudamericanos. Es nuestro compromiso. Nada tienen que hacer los europeos en nuestros territorios del Atlántico Sur que son del Abya Yala, de América.

A 90 años del crimen de Facón Grande sabemos que los grandes terratenientes y petroleros y banqueros siguen haciendo de las suyas en pleno siglo XXI y al amparo de gobiernos aliados.

Entre ellos se llaman por sus nombres de pila, entre oligarcas y burgueses son culo y calzón, y nosotros sabemos que entre bueyes no hay cornadas.

Compañeros: no nos engañamos. Ya no nos engañan con espejitos y cuentas de colores. Hay maestros en lucha, hay campesinos en lucha, hay obreros en los más diversos ámbitos en lucha, hay periodistas que no se dejan arrastrar por los grandes medios masivos y tampoco por los dineros usados en forma arbitraria por los gobiernos para torcer voluntades, hay artistas libres, hay investigadores honestos y muy dedicados, hay desocupados que no se resignan y que no deben resignarse, desocupados que los gobiernos esconden en sus estadísticas mentirosas. Hay miles de amas de casa cuyos enormes esfuerzos son ignorados y desarrollan sus tareas con dignidad, hay estudiantes ávidos por conocer y comprender, hay ambientalistas conscientes de que este sistema nos está destruyendo y luchamos juntos por una vida distinta, para quitarnos de encima los parásitos insaciables del capitalismo. Hay cooperativistas en serio que piensan en organizaciones solidarias, hay un pueblo que trabaja, que piensa, que no se deja llevar de la nariz por los programas oficialistas de turno como siempre los hubo. Propaganda oficial, al servicio del poder, con plata nuestra.

Claro que mencionamos el crimen de Facón Grande, y con este entrerriano recordamos a los obreros que perdieron sus trabajos y sufrieron tremendas crisis personales, sociales, cuando la furia de privatizaciones y desnacionalizaciones en un modelo que no acaba de morir. Recordamos a los compañeros que no se resignaron, a los obreros, las mujeres y hombres nuestros que resistieron a las dictaduras, las persecuciones, las torturas. Y  recordamos especialmente a nuestros muertos y desaparecidos, víctimas del terrorismo de estado.

Por el trabajo, por la dignidad, por la justicia, por la igualdad de oportunidades. Por los más profundas convicciones antiimperialistas y anticolonialistas.

Compañeros: sigamos en el camino que nos señalaron nuestros hermanos obreros, sigamos con energía, y marchemos con alegría. Este sistema no nos tiene que aplastar, todo lo contrario. Qué hermoso desafío, esto de abrir los ojos y encontrarnos en la potencia infinita de nuestras pobrezas.

¡QUE VIVAN LOS TRABAJADORES!

¡QUE VIVAN NUESTROS MÁRTIRES!

¡QUE VIVAN LOS QUE LUCHAN!