La Historia Falsificada

08-07-11 |

Nuestra historia fue diseñada a partir de un modelo autoritario, centralista, oligárquico y proimperialista, desde la ciudad contrabandista y haragana de Buenos Aires. Para que un relato historiográfico deba ser aceptado, tiene que pasar por el imprimatum de la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Así, las mayores mentiras, los más escandalosos fraudes, pasan inadvertidos y como si fueran verdades de a puño.

… EN EL PRINCIPIO, FUE LA PREPOTENCIA

Todo empieza mal, en 1810, cuando un grupo de 200 vecinos de los más poderosos económicamente de la ciudad,  (nótese el número: doscientos tipos decidiendo el destino de miles, y luego millones. Y doscientos tipos elegidos por sus billetes, no por sus talentos o su tono moral). Esos doscientos tipos eran monitoreados por un grupo de patriotas armados, jefes de grupitos armados, conducidos por French y Beruti,  que no repartían cintitas celestes y blancas sino consignas de guerra, y si era menester, armas. Tal era el clima cuando en la llamada “Revolución de mayo de 1810”, unos centenares decidieron el destino de miles de porteños.

Decidida la victoria de la idea de romper lazos con Fernando VII,  pero seguir bajo su protección (cobardía y doble discurso que, se ve, viene desde el fondo de la historia porteñil),  el porteñaje decide convocar al interior (a la abrumadoramente mayoritaria población del Virreynato)  a un Congreso, bajo la idea independentista.

Desde un principio, se ve con malos ojos a Entre Ríos y toda la zona mesopotámica, que a poco andar se moverá bajo la influencia de un caudillo impar: José Gervasio Artigas.

El porteñaje, siempre en nombre de todo el Virreynato, ordena poner precio a la cabeza de Artigas, preferiblemente muerto, y un precio terriblemente alto.

OTRO HITO IGNORADO: LA BATALLA DE EL ESPINILLO

La historiografía oficial, incluida la entrerriana, ignora absolutamente lo que significó, concretamente, la primera muestra de triunfo del federalismo en nuestra Patria.

Un grupo unionista centralista, encabezado por el barón de Holmberg, europeo él, quien venía a Entre Ríos dispuesto a cumplir las órdenes porteñas; recuperar los terrenos del litoral (las dos márgenes del Uruguay, más  Corrientes, Santa Fe y Misiones) y matar a Artigas,

En el paraje del Espinillo (a una veintena de kms.  de Paraná) el ejército criollo encabezado por el oriental Fernando Otorgués y el occidental  Eusebio Hereñú, de ambas márgenes del Uruguay, derrotan plenamente al porteñaje en armas.  Ahí nació el federalismo argentino, de allí partió la Liga de los Pueblos Libres, que tuvo al menos similar influencia nacional que el Congreso de Tucumán.

¿Qué desencadenó la orden del unitarismo militante, de armar un ejército para ser conducido por el europeo barón de Holmberg y parar el artiguismo, hasta matar a Artigas?

Nace de las Instrucciones, que el pueblo oriental manda a sus representantes ante el Congreso de los pueblos que quedaban del Virreynato.

Esas instrucciones, insobornablemente federalistas, eran imposibles de soportar por el matonaje unitario, que echa a sus portadores acusándoles de faltos de representatividad.  ¡Eran los únicos representantes, de entre todos, que habían sido elegidos por su pueblo!

1815  es ANTES  que  1816, dice mi sobrino de 2 años

Mi sobrinito Bautista, de dos años, afirma que el año 1815 fue antes que el 1816. Sin embargo, para la abrumadora mayoría de los historiadores argentinos, incluidos muchísimos entrerrianos, no es así.

1816 fue antes, parece,  incluso para muchos, 1815 no existe.

El 29 de junio de 1815, en Concepción del Uruguay, se realiza el Congreso de los Pueblos Libres,  al que concurren representantes de la Banda Oriental, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Misiones y Córdoba.

Ellos declaran a la Liga libre de toda autoridad extranjera. Obsérvese: no de España, sino de toda autoridad extranjera.

Y lanza un acuerdo de puntos esenciales, que vale  la pena conocer en detalle. Obviamente, ninguno de los puntos, ni uno solo, es compartido por los salvajes unitarios.

Un año después, el 9 de julio de 1816, se realiza la llamada declaración de la independencia, que podría ser de la otra mitad del disminuidísimo territorio nacional como máximo.

Pero dentro del cual está ínsito el espíritu de dominio porteño, que se  vería coronado recién en 1880 con la capitalización de Buenos Aires. Conviene, del ´80,  leer el debate en Senadores de Leandro Alem, que se opone a la capitalización, y José Hernández, que la anhela.  Una a una, las premoniciones de Alem se corroboran en la realidad.

Volvamos a 1816. Si hay espacio, se publicará en esta página la comparación gráfica de la Liga de los Pueblos Libres y el congreso de Tucumán, con su tan simpática casita.  Si no, pensemos que ambos territorios son más o menos iguales.

Nada de esto figura en la historia oficial, por supuesto.

Pero hay que tener presente que   si hay una historia oficial, hay otra historia. Que es la verdadera.

Por ejemplo, no veremos en absolutamente ningún libro de historia que la célebre frase (que en mi infancia se atribuía a la influencia de San Martín, ahora parece que no)  “libres de España y de toda otra dominación extranjera”; este frasecilla incorporada a la Declaración de 1816, recién se lo hace efectivamente quince o veinte años después.

¿Por qué?  Para permitir la destrucción de la Banda Oriental, su transformación en país aparte del argentino,  que hace desesperar a Artigas al saberlo: “¡oh, Dios, me quedé sin Patria!”.

SOBREVOLANDO PASOS HISTORICOS

Para no atosigar al lector como los periodistas atosigaban a la Intelectual María Estela Martínez (a) Chabela Isabel,  que Juan Perón nos dejara de obsequio a los argentinos, haremos un rapidísimo pase por el siglo XIX.

Solamente para recordar que se festeja aún hoy que el General Roca  “conquistó el desierto”. Ese “desierto” era una fértil llanura llena de los pueblos originarios, como se corrobora en el mismo mapa que intentaremos adjuntar.

De ese modo, la falsificada historia transformó un  genocidio indígena, en el que abundaron las palabras mentidas, las promesas incumplidas, los testimonios horrendos de traiciones, todo lo malo a cargo de los bravos guerreros roquistas; todas esas barbaridades quedan sepultadas por una leyenda infame, que omite que los terratenientes mayores del país hasta entrado el siglo XXI eran los descendientes de quienes fueron beneficiados por Roca con el reparto de las tierras conquistas a los pueblos originarios.  Que no fueron, precisamente, los soldados que combatieron a los indígenas sino los amigos del poder. Casas más, casas menos, igualito a mi Santiago…

¿Qué clase de desierto es el que se puebla en poco tiempo de feraces agriculturas, y extensos latifundios ganaderos?

Hay que terminar con esta historia falsificada.  Hay que hacer otra historia. La verdadera.

¿CUÁL ES EL MARAVILLOSO MODELO DE LOS KIRCHNER?

Peguemos otro deslumbrante salto en el tiempo. Internémonos en el de hoy, donde la Presidente y su cohorte de alcahuetes nos incitan a que “debemos seguir el modelo”. Parece ser el modelo con el que hartan por la tele, incluyendo ese engendro maloliente y pérfido que llaman 678. Modelo de resentimientos, y anuncios de obras donde se mezclan las hechas, las por hacer, las aspiraciones; obras inauguradas dos veces o tres.

Pero ¿no será el modelo el que condena a la pobreza extrema, casi hasta la miseria, a la gente en Buenos Aires, siempre en Buenos Aires, y a pelear duramente por un cacho de vivienda horrorosa y hasta peligrosa?   ¿El modelo es el que hace que en Gualeguaychú haya por primera vez en su historia asentamientos de casas de nailon y cartones? ¿Se trata del modelo el que disimula la existencia de al menos 30% de pobres y   10% de indigentes, o sea más o menos lo mismo que cuando vino Kirchner?   ¿Será el modelo el que va llevando el peso a nivelarse con el dólar para producir otra crisis como la de 2002?   ¿Será el modelo lo que estalle en la cara de todos,  el día después de las elecciones, cuando el ultraoligarca Boudou se saque su careta repugnante de eterno sonriente?  ¿El modelo será el que cooptó a las pobres Madres y  Abuelas para hacerlas dóciles títeres, a costa de muchos pesos, que en el alfalfar del Presupuesto no son más que monedillas?  ¿El modelo será convocarnos a comprar, siendo funcionarios estatales, terrenitos en Calafate en centavos, para después venderlos en dólares?  ¿El modelo será la proliferación de planes para quienes no trabajen, que hacen que la gente no trabaje porque teme perder esas miserias?

¿Quién escribirá en pocos años la historia de estos años de tragedia inducida por una superior: la mentira?.

La política se ha transformado en la tierra de la mentira. No lo permitamos. Que nos digan, para empezar, cómo van a ir desojizando nuestra tierra. En tanto, seguiremos difundiendo la historia, la verdadera historia, y luchando contra lo que domina: la mentira.

Si hay una historia oficial, es porque hay otra historia verdadera.

Si hay un relato oficial actual,  es porque hay otro relato verdadero.

Julio Majul

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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