La JAPL pide que YPF sea una Sociedad del Estado

20-04-12 |

Ante la decisión de la presidente Cristina Fernández de tomar desde el Estado nacional el control de YPF, la petrolera emblemática de los argentinos, los miembros de la Junta Americana por los Pueblos Libres -JAPL- instamos al poder político a desarrollar un Plan energético integral, en el que YPF quede en manos del pueblo argentino, con administración del estado, control de obreros, consumidores y expertos de universidades del país, y participación de todas las provincias.

Señores: nada de Sociedad Anónima. La SA es una forma jurídica en la que no existen los naturales controles de los organismos públicos. YPF debe ser una Sociedad del Estado y todo lo que se haga para ello merece nuestro respaldo.

Deben diseñar una administración pública social seria de YPF y asegurar mecanismos transparentes de control, y auditorías independientes.

Ante las pésimas gestiones de la española Repsol y la argentina Petersen, ambas deben ser excluidas de cualquier concesión, principalmente en el petróleo y la banca privatizada. Esta medida es necesaria para que la nacionalización de YPF no sea ensuciada con más negociados que deslegitimen a la Argentina, y para dar señales claras a todos los pueblos del orbe. Además, la incorporación de capitalistas sin capital, y sus nefastas consecuencias a la vista, no podrá superarse en medio de la impunidad.

Medidas como la expropiación deben adoptarse con firmeza y con fundamentos sólidos, sin dejar resquicios ni cabos sueltos, porque las decisiones importantes, como ésta, si resultan improvisadas o sostienen privilegios hacia algún sector “amigo” del poder terminarán siendo contraproducentes para el conjunto. Advertimos esto aunque sea redundante porque no hay margen para más negociados o arbitrariedades, y no hoy vemos que el poder esté comprendiendo este dato en su dimensión real.

Ni un peso a Repsol, ni un peso a Eskenazi: ellos jugaron mal, ellos no tienen derecho a lo que no les pertenece. Sólo querían utilidades, son corresponsables de la debacle.

Respecto de supuestos descubrimientos de gas no convencional acreditados a la firma ahora controlada por el estado, no deben reconocerse riquezas potenciales, y cuya explotación por fractura hidráulica está siendo debatida y hasta prohibida en varios países, por sus graves impactos ambientales.

Repudiamos cualquier maniobra vengativa de los intereses del gran capital de la Europa neocolonialista, y sostenemos que los gobernantes de España deben hacerse cargo de las consecuencias de la connivencia de sus empresas con las políticas extractivistas que someten a nuestras naciones. Las declaraciones en las que toman el papel de víctimas son inconsistentes y hasta ridículas.

En ese Plan necesario que reclamamos, el pueblo debe controlar al detalle cada litro de petróleo que se extrae, así como cada gramo de metales que explotan las mineras, y es imprescindible que los políticos no caigan en la tentación de una nueva desnacionalización, cualquiera sea el pretexto.

El Plan necesario no debe agotarse en YPF. Ni España, ni Estados Unidos, ni Inglaterra, ni China, en el manejo del petróleo argentino: la energía es nacional, y del autoabastecimiento y la soberanía dependen muchos factores de la economía regional. ¡Basta de entrega del patrimonio a los viejos o nuevos imperios, y a sus multinacionales!

En éste, como en todos los rubros, debe respetarse el federalismo originario, y eso exige un reparto equitativo de responsabilidades, acciones en la sociedad del estado, y utilidades, entre todas las provincias y el estado nacional. La nación y todas las provincias deben correr con los riesgos, y todos deben ser beneficiarios. Federalismo no es atomización sino lo contrario: unidad. Y esa unidad es esencial, con miras a la unidad de los pueblos de nuestra América. Está claro que, desde estos principios, hay leyes que privilegian algunas regiones en desmedro de otras, y deben ser derogadas.

Las privatizaciones de rubros estratégicos como el petróleo son razones contribuyentes para acusar a sus responsables de traición a los intereses del pueblo. El arrepentimiento tácito de hoy no debe ser seguido de nuevas traiciones.

Consideramos que hay funcionarios, cuyos nombres no daremos, ligados esencialmente a las causas del vaciamiento de YPF y la crisis energética, y que por eso no debieran conducir este proceso de recuperación, como es muy obvio. Su continuidad es inversamente proporcional a la credibilidad del gobierno.

Saludamos en esta hora a las argentinas y los argentinos que durante años nos alertaron sobre los errores encadenados en la política petrolera y la corrupción que estaban empujándonos al vaciamiento del sistema petrolero argentino, con la incorporación de socios sin conocimientos ni fondos, lo que anticipaba la crisis por ausencia de exploraciones; y nos alertaban también sobre el descalabro energético y nos avisaban que peligraba el autoabastecimiento. Los funcionarios se burlaban, pero todo se cumplió. La crisis les dio la razón a los que saben, de modo que hoy, si no les van a pedir disculpas, deben escucharlos. Lo decimos porque la Argentina tiene mujeres, hombres e instituciones de conocimientos hondos y complejos en materia energética, y ya no se tolera que este sector clave sea administrado (y exprimido) por espurios intereses financieros.

El tiempo comprobó que las políticas eran equivocadas. Sostenemos que en otros rubros está ocurriendo en este momento exactamente lo mismo, y los gobernantes están obligados a advertirlo, para que no les explote el problema en las manos. Pooles, exportadoras, megamineras, megapasteras, pesqueras, deuda externa… son varios los sectores en los que hoy campea la política que impusieron la dictadura y el menemismo. Más temprano que tarde los gobernantes deberán aceptar sus errores, y no precisamente para volver a proponernos soluciones espasmódicas. Hoy tienen la oportunidad de reconocer y actuar en consecuencia.

El pueblo dio a los gobernantes una oportunidad con la adjudicación a Enarsa de fondos multimillonarios que no fueron usados con sabiduría ni transparencia. Asistimos a un fracaso estrepitoso de las políticas públicas no sólo por la transferencia negativa de las riquezas sino por estos años que pudieron ser reparadores y, al contrario, acentuaron el problema. El pueblo ofrece otra oportunidad a los gobernantes y en ellos está la posibilidad de aprovecharla, para lo cual deben bajarse de la soberbia.

Hacemos también un llamado a cambiar las matrices de producción y transporte que, junto a la energética, conforman un cóctel explosivo a mediano y largo plazo, y constituyen las principales causas del consumo irresponsable de energía con graves daños sobre el ambiente y la vida. El nuevo modelo debe dar prioridad al trabajo digno, la economía cooperativa, la producción sustentable y la armonía con la naturaleza.

No ocultaremos que la nacionalización de YPF, si no se cumplen requisitos básicos correrá el riesgo de convertirse en una caja más o un negociado más, cuando podría ser un paso cualitativo hacia la emancipación.

Alguien nos previno alguna vez del “gringo que nos compra y el criollo que nos vende”. El consejo vale para el caso.

Junta Americana por los Pueblos Libres – JAPL -.

Paraná, 20 de abril de 2012.

Pedro Aguer, Presidente

Julio Majul, Vicepresidente

Víctor Hugo Sartori, Secretario