EE.UU, CHINA, EUROPA Y SUS MULTINACIONALES COPAN EL TERRITORIO ENTRERRIANO

22-11-12 |

Multinacionales de Estados Unidos, Europa y China, amparadas por sus estados y por los estados locales están haciendo de Entre Ríos el campo experimental de sus negocios a escala, como expresión de la voracidad del capital financiero que las respalda, y así ponen en riesgo la salud de las personas, su bienestar, la biodiversidad, la vida misma. Estudiosos de distintos rubros analizaron esta semana en Paraná las manifestaciones y los efectos del llamado neocolonialismo en la región, y denunciaron la confluencia de decisiones políticas que parecen aisladas pero forman parte de un sistema integral que deja la región permeable a la invasión y amenaza la integridad territorial. Los ejemplos son alarmantes.

 
 
Cómo hostiga un sistema económico devastador

De no mediar un giro abrupto en las políticas del pago, la tradicional vida serena y apacible de los entrerrianos y el reconocido espíritu autónomo del pueblo serán, a corto plazo, anécdotas del pasado.

Esa es una de las conclusiones que pueden obtenerse, de observar cómo los grupos de poder planifican desde afuera las obras de infraestructura, medran con las riquezas naturales, o digitan a gran distancia sus negocios a escala en nuestro territorio y ponen las prioridades (sus prioridades), aprovechando las facilidades que les ofrece la política abandonada a los vientos del mercado.

El panorama es desolador, pero los estudiosos señalan que la resignación y el “no se puede” son respuestas que debieran evitarse, y que sin embargo suelen predominar.

Por encima y por debajo de disputas cotidianas en la economía, en la política partidista y en la cultura regional, se esconde un sistema de invasión creciente del capital concentrado en la tierra charrúa, y todo se potencia porque en vez de encontrar en el estado un obstáculo, lo que encuentra es un aliado.

Eso significa que el pueblo pone dinero en un estado que funciona al servicio de las multinacionales.

Empresarios y corporaciones locales que buscan acomodarse al vendaval imperialista en vez de enfrentarlo, y políticos y gobernantes en connivencia con el poder financiero local o extranjero (y todas sus expresiones en empresas multinacionales y bancos), son dos factores facilitadores de una nueva invasión extractiva en pleno siglo XXI, con efectos en algunos casos irreversibles.

Es el resultado de lo que los economistas, historiadores y estudiosos de la evolución del ambiente llaman “neocolonialismo extractivista”, pero que tiene manifestaciones notables en la provincia de Entre Ríos, por la condición especial de su economía primaria en un país agroexportador. Y por la permeabilidad de su dirigencia contemporánea a los dictados de la división internacional del trabajo, y de la Casa Rosada.

Los entrerrianos están siendo desplazados, así, en tres planos: por un lado son víctimas del éxodo, son desterrados. Por otro deben dejar los resortes principales de su economía al arbitrio de los gerentes de las multinacionales o los usureros, o a los caprichos de funcionarios de escritorio que se desenvuelven según los códigos del hacinamiento y la desmesura de Buenos Aires. Y en tercer lugar, las instituciones educativas y los medios masivos, en vez de genera conciencia de identidad y denunciar el neocolonialismo, limpian el camino de la invasión a través del desarraigo, la uniformidad y el entretenimiento banal.

Como consecuencia directa, los panzaverdes ya no deciden sobre el territorio, su influencia es escasa y desmejora. Y se cuentan por miles los que ni siquiera pueden vivir ya en Entre Ríos, a pesar de las advertencias (reiteradas por décadas) sobre el flagelo de la expulsión que padece esta provincia y que la política, en vez de acentuar, debería revertir.

Claro que el sistema no se instala con bombos y platillos, no se anuncia: se va consolidando en forma subrepticia mientras los gobernantes declaman libertad, democracia, federalismo, distribución de riquezas, defensa de derechos, o entretienen con temas menores que funcionan como cortinas de humo, cuando no con el farandulismo y la competencia futbolera de la televisión.

En Entre Ríos, no faltan quienes levanten las banderas más sentidas para el corazón de los provincianos, como las José Artigas, cuya revolución estuvo en verdad en las antípodas de este modelo.

En el hospital se ven los efectos

Para analizar el imperialismo, el neo colonialismo y la llamada “colonialidad” en el mundo y su expresión nítida en nuestra región, se reunieron especialistas y estudiosos de la historia, el ambiente, la economía y la política, en la sede de la Asociación Gremial del Magisterio de Paraná, y resulta imposible esquivar o menospreciar sus conclusiones, por incontrastables.

No hubo un aspecto del imperialismo y el colonialismo que escapara a la reunión del sábado pasado en Agmer, con la participación de medio centenar de estudiosos y militantes.

El eje de los temas fue trazado por las exposiciones del economista Luis Lafferriere, los historiadores Juan José Rossi y Juan Antonio Vilar, el bioquímico ambientalista Sergio Daniel Verzeñassi y el abogado y militante social Víctor Hugo Sartori; presentados por los docentes César Baudino y Federico Tálamo y el periodista Mario Alarcón Muñiz, y con plenarios en los que vecinos de distintos rubros, varios de ellos profesionales, complementaron o matizaron el panorama expuesto por los disertantes.

El imperialismo y el colonialismo en la historia y en la actualidad, y sus causas y manifestaciones en la vecindad, fue el tema convocante en la sede de calle Laprida. Así se fueron desgranando los problemas profundos que sufren los entrerrianos y santafesinos, en muchos casos sin advertirlos en su real dimensión.

Durante las charlas prevaleció el problema de los transgénicos sembrados con el riego de sustancias químicas, todo bajo patentes de multinacionales estadounidenses, principalmente, cuyos efectos nocivos sobre la soberanía alimentaria y productiva se harán más intensos con nuevas leyes propuestas en el Congreso; y con efectos sobre la salud que el poder sigue ocultando o subestimando.

La tendencia abrupta al monocultivo, y la expresión de la uniformidad también en el plano cultural/artístico, facilitada por el desarraigo, se convirtió en otro tema central en los intercambios.

Los granos exportados por otras multinacionales aliadas a las que patentan las semillas, venden insumos e imponen el sistema; el extractivismo minero a gran escala en las cercanías de la cordillera de los Andes y su extensión hacia todo el territorio en busca de gas no convencional a través de la fractura hidráulica que ahora amenaza al territorio entrerriano que se caracteriza por la bondad de sus acuíferos; la dispersión de industrias sucias por los países dependientes, son algunas de las expresiones del régimen puestas sobre la mesa, en la jornada.

Y así, los riesgos de contaminación del agua y el suelo, la pérdida de soberanía en las semillas, la pérdida de un ambiente sano y sus efectos sobre la salud de los embriones, con manifestaciones claras en las salas de los hospitales de Paraná. Las fotografías de niños con malformaciones causan gran impacto y obligan a estudiar el tema, pero algunos profesionales recuerdan que no se trata de fotos sino de niños y padres de carne y hueso, entrerrianos con nombre y apellido.

Donde manda el dinero

No estuvieron ausentes la inversión de Estados Unidos y Europa en armamentos de alto poder para sostener sus estrategias de dominación, y el crecimiento de China y Rusia en la competencia por el control del planeta, sea mediante la economía o las armas, y las repercusiones de estas disputas en la sociedad de la región. Considerando que los mismos países que acumulan ojivas atómicas son los que compiten con los mayores bancos del mundo.

El predominio del capital financiero que controla la economía (pooles en el agro, bancos privados y privatizados, hipermercados con amplias ventajas sobre las pymes y los microemprendedores), fue abordado al detalle y es un tema que golpea de lleno en la vida económica de los entrerrianos, cuyas ciudades principales están abarrotadas de bocas de expendio de multinacionales y cadenas, contra el interés de las pymes locales, y donde el estado ni siquiera tiene un banco propio para administrar los fondos del pueblo porque dejó las finanzas en manos de amigos del partido de turno.

Tampoco estuvo ausente la voracidad de las multinacionales por obtener máximas ganancias a cualquier costo con el beneficio de la economía cada vez más concentrada, al punto de desplazar poblaciones para el extractivismo (la continuidad del éxodo entrerriano es un ejemplo, y lo demuestra el último censo); o producir cambios políticos abruptos (shock) para dar camino a sus negocios a gran escala.

Imperialismo hoy

Las etapas en la historia del capitalismo, con rumbo al imperialismo de hoy, y el rol de la Argentina en ese sistema, con su economía agroexportadora en la que Entre Ríos es un modelo en frasco chico, fue el tema abordado por el profesor Juan Antonio Vilar que, jubilado en la docencia en la UNER, está escribiendo la historia argentina desde una perspectiva crítica, en varios tomos.

El capitalismo mercantil, luego industrial, los tiempos de la colonia y la extracción de metales de Abya Yala (América) a favor de Gran Bretaña; la aparición de monopolios y el imperialismo expansionista propiamente dicho, fueron algunos temas desarrollados por Vilar, para quien la permanencia de las multinacionales, atravesando las crisis y las guerras, demuestra la fuerza de esos grupos concentrados, como la fuerza de los estados que se repiten, a lo largo de los siglos, en el dominio del mundo.

El también catedrático y economista Luis Lafferriere abordó el capitalismo en su faz imperialista pero desde una perspectiva económica y social. Explicó cómo funciona, basado en la competencia y la máxima ganancia, hasta desembocar en la voracidad actual de los grupos y los estados por la energía.

El régimen se expresa en Entre Ríos con los proyectos harto extractivistas de la fractura hidráulica, que llegan en 2013 para sumarse al extractivismo colonial de los agronegocios, donde las patentes son propiedad de las multinacionales, los gobiernos seden a sus presiones o sobornos, y toda la agricultura es puesta al servicio de los negocios a gran escala y la especulación financiera, con presencia de Monsanto, Cargill, Dreyfus y otras firmas como puntas de lanza en Entre Ríos.

El abogado Víctor Sartori mostró el estado del imperialismo hoy, incluso con datos del Producto Bruto Interno de las grandes potencias, el endeudamiento grave de los Estados Unidos, y el belicismo como una salida a los problemas económicos de esos estados. Y señaló cómo los brazos del sistema se manifiestan en los presupuestos provinciales, y afectan a los entrerrianos hasta en el seno de su hogar.

Además planteó que la Argentina se encuentra sin capacidad de defensa de sus riquezas, ante potencias dispuestas a todo para tomar esas riquezas, de manera que llamó “pacifismo estúpido” al desfinanciamiento de sus fuerzas armadas, considerando que es víctima del principal conflicto colonialista del planeta, con la base militar de Gran Bretaña en Malvinas.

Sergio Daniel Verzeñassi presentó un panorama sobre los planes imperialistas para doblegar a las comunidades, y para rociar el planeta con productos de modo que no pueda cultivarse otra semilla que no sea transgénica y que no esté patentada por unas pocas multinacionales.

Dijo que las grandes corporaciones roban, incluso, expresiones y frases de defensores del ambiente para camuflar sus propósitos capitalistas.

El bioquímico subrayó la convicción de los países belicistas de que las riquezas del planeta les pertenecen, estén donde estén, y coincidió con Lafferriere en el sentido de que para el imperialismo sobra, en el planeta, la mitad de la población mundial, cuando en verdad la causa de las miserias de la humanidad es la voracidad de unos pocos por energía y mercancías.

Señaló que los estados del llamado primer mundo se dicen poderosos pero en realidad son prepotentes, y padecen graves problemas ya con la contaminación del agua, el aire y el suelo.

A su turno, el profesor Juan José Rossi mostró aspectos de la enajenación de los entrerrianos generada incluso desde la educación pública, con el europeísmo que subsiste, dijo, en muchos libros de la educación formal. Llamó a tomar conciencia de la historia milenaria de esta tierra, y a aprender de la organización de las propias comunidades locales y regionales, antiguas, para desarrollar un sistema que permita la inclusión de las personas y la vida en armonía con el ambiente, sin necesidad de acudir a nuevas recetas europeas.

Respecto de la colonización cultural, el estudioso Mario Alarcón Muñiz señaló el permanente fomento de la uniformidad, desde sectores de poder, contra la diversidad de expresiones culturales y más específicamente artísticas. Dijo que el desarraigo sirve para la invasión en distintos planos, y para el consumismo a gran escala de bienes estandarizados.

Tanto Alarcón como el resto de los disertantes integran el centro de estudios Junta Americana por los Pueblos Libres –JAPL-, que convocó al encuentro desde un discurso del cooperativista Pedro Aguer, en el que afirmó: “no hay independencia ni la habrá mientras sigamos obedientes a los poderosos que no vacilan en matar a los hombres y a los pueblos mediante guerras y mediante la contaminación del planeta, con tal de continuar llenando sus depósitos de oro”.

Durante la jornada se escucharon referencias a autores de este continente que revisan los conocimientos y las explicaciones convencionales, y muestran la importancia del colonialismo en la modernidad no sólo en Abya Yala (América) sino en el mundo entero. Es decir, el régimen colonial (y el genocidio) como motor de la modernidad.

También hubo referencias a la invasión de América hace cinco siglos y sus consecuencias, y la invasión más reciente de África, con países como España, Portugal, Gran Bretaña, Francia, Bélgica e Italia, entre otros, como centros del colonialismo y la expansión territorial a cualquier costo.

Y alusiones también a numerosos ejemplos de personas y grupos que buscan modos de vida alejados del individualismo y el consumismo, propios del modelo actual.

Monsanto, Cargill, Walmart, el capital financiero nacional e internacional, los pooles de siembra, las industrias del medicamento, y los gobiernos nacionales y provinciales que facilitan los negocios a escala, consolidan la concentración de la economía y habilitan la extracción de minerales y la producción con transgénicos, con graves efectos sobre el ambiente y la vida, estuvieron en el banquillo en la jornada realizada en Agmer Paraná.

El carro de la dependencia

Dijo el profesor Juan José Rossi: lo que nosotros llamamos inteligencia es el germen de nuestra destrucción”.

“Nosotros estamos tan profundamente invadidos y colonizados que sin darnos cuenta actuamos y proyectamos con paradigmas del invasor. De ese modo nunca vamos a salir de nuestro problema”.

“Cuando ponemos la oreja creemos que la ponemos en la tierra pero la ponemos en Sócrates, Aristóteles, Platón, Demóstenes, Kant, Sartre, Marx, Darwin. No la ponemos acá. Estamos viviendo en un gran globo, en el que nos metió Europa para usufructuamos. Con un cordón umbilical en Europa. Un gran globo. Acá está Abya Yala -señaló-, y nosotros vivimos en América, que es el gran globo que construyó Europa, con su manera de pensar”.

Dijo Víctor Hugo Sartori: “Existe una disputa interimperialista donde los pueblos del mundo, los trabajadores del mundo que producimos las riquezas, somos las víctimas del sistema”.

Y agregó: “Lo que está haciendo Cristina Kirchner es dejar al país más atado al carro de la dependencia, atado a cualquiera de las superpotencias. No corta ninguno de los lazos de la dependencia, de todos abreva. Y si queremos ver como ejemplo lo que es el estatuto del vasallaje, veamos el proyecto de presupuesto de la provincia”.

Juan Vilar recordó que en una de sus últimas etapas, el capitalismo de monopolios y expansionista exportó capitales a nivel mundial y entonces la Argentina no fue ocupada militarmente porque “aquí había una clase dominante socia del gran capital especialmente británico, que fue el que salió beneficiado exportando capitales a la Argentina mucho más que a la india que era una colonia directa de los británicos, construyendo el ferrocarril, realizando inversiones en bancos, compañías de gas, frigoríficos… El mismo trazado ferroviario que dieron los británicos servía a los intereses comerciales de Gran Bretaña. Todas las vías convergían en el puerto de Buenos Aires, ahí, en Rosario o Buenos Aires, se embarcaban los cereales y las carnes, y por Buenos Aires entraban las manufacturas procedentes de Inglaterra. La Argentina se convirtió en gran país agroexportador”, señaló Vilar y recordó que esa función adoptada por la dirigencia argentina tiene hoy continuidad.

Para que otros puedan vivir

Luis Lafferriere abordó el capitalismo desde la economía política, en la jornada del sábado pasado.

Mostró cómo el capitalismo en su faz imperialista pone en riesgo la vida de los humanos y la biodiversidad, pero también cómo el régimen se choca con incoherencias internas, porque se le agota la energía y extrae más de lo que el planeta puede dar, y porque su pretendido crecimiento no encuentra consumidores.

Para Luis Lafferriere, hay defensores del mundo actual con predominio del capital financiero que no ven otra salida que no sea desprenderse de la mitad de la humanidad, mediante distintos métodos.

Aquí, algunos fragmentos de las reflexiones del catedrático en Agmer.

“El capitalismo es una forma de organización sobre la base de las relaciones económicas, donde predominan las relaciones de competencia. El mercado determinará si acepta o no mi producto. Nadie tiene un lugar asegurado si no es competitivo. Puedo hacer las cosas bien pero alguien puede desplazarme”.

“Sobrevive el competitivo, esa es la regla de juego básica. El que no es competitivo queda en el camino. Soy competitivo, gano, sobrevivo, crezco. Todo debe ser competitivo. Hay que invertir, mejorar, incorporar calidad, bajar costos, y eso se hace con  inversiones. El capitalismo no le da cobertura a aquel que no es competitivo. La prioridad será entonces ganar, para crecer. La ganancia será el móvil, obtener una máxima ganancia, por una cuestión de sobrevivencia”.

“Hemos naturalizado algo aberrante, y es que para producir lo que necesitamos existen agentes económicos, empresarios capitalistas, que se guían por un móvil fundamental que es obtener la máxima ganancia. Porque tienen que ser competitivos, si no, desaparecen. Hemos naturalizado que no hay nada más importante que la máxima ganancia. Cualquier otro valor se subordina. El ambiente, la salud, la vida, están por debajo”.

“Es una de las grandes aberraciones del sistema social y económico. La responsabilidad social empresaria es un cuento ‘marketinero’. Unos ganan, otros pierden. Con la ganancia como objetivo cada vez quedan actores más poderosos, más fuertes que dominan los mercados. Y muchos quedan en el camino”.

“Otra de las aberraciones: se produce para ganar, no para satisfacer necesidades. Hay necesidades pero si no son solventes no existen. El que no tiene capacidad adquisitiva no existe”.

“Como todos operan así en busca de la ganancia, el objetivo central será el crecimiento. Esta es otra aberración. El crecimiento no mejora las condiciones de vida y no garantiza que la actividad sea sustentable”.

“Para la economía convencional no existen las relaciones sociales, ni el bienestar humano, y tampoco la naturaleza de la cual somos parte. El objetivo de la actividad económica es el crecimiento. Es un crecimiento crecientemente desigual, y depredación a escala y velocidad cada vez mayor”.

“Nosotros pensamos en esos términos, creemos que es lógico buscar la máxima ganancia. El que queda afuera está condenado. Y esta lógica ha provocado problemas tremendos”.

“En la necesidad de crecer, crecer y crecer, el capitalismo obliga al hombre a sacar recursos a velocidades y magnitudes fenomenales, y esto genera impactos sobre las  posibilidades de sustentación de la vida. Por otro lado están los impactos directos sobre la especie humana”.

“La economía convencional tiene en cuenta el crecimiento del PBI. Mi forma de análisis parte de otra cuestión: si mejora las condiciones de vida de la gente sin afectar en forma negativa el medio. Con ese criterio el PBI no me sirve”.

“Superamos los 7.000 millones de personas. Alrededor de 4.000 vive en situación de pobreza estructural. Eso es lo que ofrece el sistema capitalista a la humanidad. De esos 4.000 millones hay 1.000 que están en situación más jorobada. Mil millones que pasan hambre. La lógica de la competencia genera una masa de pobres que es la contracara de la acumulación de riquezas. Hay estadísticas que señalan que 100 mil personas se mueren de hambre cada día”.

“Para algunos es insostenible porque somos demasiados. En verdad el 20 % de la población se queda con el 85 % de los recursos. Consumo, energía. Y es responsable de más del 80 % de los desechos. No es que somos muchos, sino que hay unos pocos que tienen un nivel depredador, de híper consumismo que hace que una gran parte no pueda ni siquiera comer”.

“El 2% de la población mundial es dueña del 50 % de los bienes del planeta. Esto muestra la fenomenal concentración de riqueza y poder. En verdad los especialistas de la FAO admiten que el planeta puede alimentar al doble de la población. Si viviéramos en consonancia con los recursos. Pero el planeta no puede hacer frente a la voracidad de unos pocos”.

“El otro problema grave del capitalismo y que genera una crisis civilizatoria, es que hemos superado la capacidad que tiene el planeta de hacer frente a la modalidad de consumo que tenemos. La huella ecológica es una medida de la capacidad del planeta de soportar los recursos que sacamos y los desechos. Para la década del 80 llegamos al límite. Si seguimos aumentando nuestra actividad económica, ya empezamos a comernos el planeta. Y así sucedió: hoy se habla de que estamos superando entre un 40 y un 50 % la capacidad que tiene el planeta de soportar nuestra actividad. O bajamos el nivel de extracción y desechos, o esto se hará cada vez menos sustentable”.

“El comité de expertos intergubernamentales de Naciones Unidas para el cambio climático decía que tenía datos a principios de siglo sobre lo preocupante que venía el aumento de la temperatura media por la emisión de gases efecto invernadero. La emisión de gases aumentaba un 1 por ciento anual acumulativo. Si la temperatura media aumenta dos grados pueden generarse situaciones catastróficas, superando eso, nos acercamos a la imposibilidad absoluta de vivir. El informe de 2010 alarma, dicen ellos que se quedaron cortos con lo que advirtieron. La tasa de emisión de gas aumentó el 3% anual acumulativo. Y hasta un 5 % en 2010. La temperatura del planeta va a aumentar. Y seguimos acelerando la emisión”.

La exposición de Lafferriere fue extensa, y con referencias precisas a la realidad regional, regida por el modelo “neocolonial extractivista” que se expresa, dijo, en la extracción de petróleo, gas y minerales a cualquier costo, por las multinacionales, y la producción de transgénicos con agroquímicos, con pooles desplazando a los campesinos.

Entre las salidas posibles al encierro capitalista, en las que se explayó, mencionó una referida a la necesidad de cambiar hábitos sociales, tomándonos del legado de los pueblos antiguos del continente que llaman a “vivir más sencillamente para que sencillamente otros puedan vivir”.

Revista Análisis, Paraná, noviembre de 2012.