REPUDIO POR HABER SACADO DEL AIRE AL PERIODISTA MARIO ALARCÓN MUÑIZ

04-02-14 |

Los gobiernos de la Argentina y de la provincia de Entre Ríos acentuaron en las primeras semanas de 2014 su hostigamiento contra el escritor y periodista Mario Alarcón Muñiz, de larga y fructífera vigencia en la cultura del litoral argentino y oriental.El lunes 3 de febrero debía volver a la radio estatal LT 14 con su programa cultural La Calandria, un hito en la radiodifusión argentina, con una audiencia fiel durante lustros, y no pudo ser: las autoridades de Radio y Televisión Argentina lo sacaron del aire. Así “premiaron” su trayectoria de 60 años.

Para las comunidades del litoral el autor de la obra “Entrerrianías” es un símbolo del periodismo y la cultura sudamericana, como amante y difusor de la revolución artiguista; investigador de las costumbres, el arte y la historia regional, pregonero de la literatura, las tradiciones y la música de Nuestra América; tan crítico del neoliberalismo y el monocultivo como defensor del ambiente sano, la república y las luchas obreras en sus columnas.

Ya habían censurado sus notas críticas en El Diario de Paraná tras el desembarco de una gestión oficialista, y clausurado sus micros llamados Entrerrianías en LT 14. En enero lo desplazaron además de la conducción de un encuentro clásico de la cultura regional en Diamante, donde había sido animador y maestro de ceremonias por 35 años, para colocar voces afines debido a la difusión por la televisión “pública”.

Como broche, este 3 de febrero cayó La Calandria.

El descontento en los ámbitos de la cultura y el periodismo del litoral es ya inocultable. ¿Qué molesta al oficialismo? El ejercicio del periodismo. Es fácil revisar las columnas de opinión de Alarcón Muñiz y constatar que se trata de análisis fundados. A las autoridades les asiste el derecho de rebatir, si cuentan con argumentos, pero cuando se les observan inconsistencias la respuesta no puede ir por el ya trillado camino de matar al mensajero.

La exclusión que repudiamos puede atribuirse a funcionarios que confunden los bienes del pueblo con sus bienes personales o con su facción, y se adueñan; o a ignorantes de las condiciones, talentos y trayectorias de los trabajadores de la comunicación del litoral. Como sea, nos reunimos este 3 de febrero para colocar una bisagra y empezar a revertir este proceso. Desde ahora, el 3 de febrero será para nosotros el Día de la rebeldía contra los atropellos a la cultura.

No abundaremos con ejemplos. Fueron erosionando, de modos más o menos sutiles, las obras de un profesional emblemático y en eso terminaron agraviando símbolos culturales de las cuencas del Paraná y el Uruguay.

Así lo sentimos, también, porque no se trata de hechos aislados. El caso es un eslabón de una cadena de arbitrariedades contra los intercambios culturales y la libertad de expresión. Arbitrariedades que el poder político suma a las ya conocidas del poder corporativo, económico y financiero, de por sí colonial y censor y lamentablemente naturalizado.

La dimensión del ataque y sus reiteraciones por distintas vías interpelan principalmente al presidente de Radio y Televisión Argentina, Tristán Bauer, de quien dependen LT 14 y la televisión pública; y también al ministro de Comunicación y Cultura de Entre Ríos y presidente del Consejo Federal de Comunicación Audiovisual (Cofeca), Pedro Báez, como al ministro de Educación, José Lauritto, al secretario de Cultura, Roberto Romani, y al director de la radio LT 14, Jorge Ballay, entre otros.

A los funcionarios les queda persistir en este camino, embarrando la comunicación social, partidizando los encuentros culturales y ensuciando sus gestiones con excusas, agachadas y nuevas arremetidas para defender lo indefendible; o por el contrario abrir los ojos, visualizar el mundo de virtudes exigibles a los hombres públicos, pedir disculpas y rectificar el rumbo.

Los abajo firmantes somos trabajadores, estudiantes, militantes sociales, docentes, ecologistas, profesionales, artistas, periodistas, investigadores, cooperativistas e historiadores entrerrianos, santafesinos y cordobeses, conscientes de la gravedad del acoso.

Libertad para las expresiones artísticas, sociales y comunicacionales, y transparencia en la función pública: esa es nuestra demanda. Las arbitrariedades nos repugnan.

Consideramos que este manoseo es la gota que rebasó el vaso y que el desgaste a que pretenden someter a los comunicadores es un boomerang: lo más desgastado aquí es la credibilidad de los gobiernos.

No nos equivoquemos: la política invasiva desde el estado con propósitos sectoriales es tan perversa como la política invasiva desde las multinacionales y otros grupos de poder a través de las distintas vías de la propaganda.

Algunos quieren que nosotros creamos que en la misma caja del Estado hay millones de pesos diarios para el entretenimiento banal repartidos en Buenos Aires, y ni monedas para nuestros encuentros culturales. Y sostienen, sin sonrojarse, el incumplimiento flagrante de las leyes que mandan promover los emprendimientos artísticos en los medios del pueblo.

Hay actitudes (preferimos no detallarlas) propias de regímenes que tratan de silenciar el genio rebelde de los pueblos. No advierten que un luchador reprimido será convertido en bandera.

En esta declaración, en desagravio a Mario Alarcón Muñiz, extendemos nuestro repudio a los límites impuestos a comunicadores de la región desde el poder económico y político, y saludamos a los que no se resignan. Su dignidad nos alimenta.

Los responsables de los atropellos deben calcular que las arbitrariedades son inversamente proporcionales a su credibilidad y a su legitimidad.

Nuestros pueblos saben de resistencias por siglos contra las invasiones, una condición que aflora en momentos clave de la vida de nuestra América como se constata en los levantamientos contra la guerra al Paraguay (los periodistas hicieron allí esfuerzos sobrehumanos para sobreponerse a las presiones); o antes, en las guerras por la independencia y la república junto a José Artigas. Esas luchas nos exigen a todos un examen sereno de las circunstancias actuales para que estemos a la altura de nuestra historia.

Confiamos en que aquellas luces nos alumbrarán los caminos a todos.


En el mes del bicentenario de la Batalla del Espinillo, Artigas vuelve. Vuelve a reclamar la libertad “en toda su extensión imaginable” y a estimularnos para que seamos “tan ilustrados como valientes”.
Paraná, 3/2/2014. Día de la rebeldía contra los atropellos a la cultura.

ADHIEREN:

Junta Americana por los Pueblos Libres –JAPL-
Observatorio Comunicacional de la Facultad de Ciencias de la Educación
Central de Trabajadores Argentinos –CTA- Paraná
Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos –Agmer- Seccional Paraná
Corriente Clasista Combativa –CCC- Entre Ríos
Foro Artiguista Entrerriano
Partido Socialista del Departamento Uruguay
Biblioteca Alfredo Bravo – Concepción del Uruguay
Programa de extensión “Por una nueva economía, humana y sustentable”, de la Facultad de Ciencias de la Educación –UNER-.
PERIODISTAS: Alberto Dorati, Américo Schvartzman, Antonio Tardelli, Claudio Puntel, Daniel Enz, Daniel Tirso Fiorotto, Fortunato Calderón Correa, Ignacio González Lowy, Julio Majul, Mario Daniel Villagra, Martín Barral, Mauricio Castaldo, Renzo Righelato, Ricardo Bazán, Santiago García. Otras adhesiones: Víctor Hugo Sartori –abogado, dirigente gremial-, Silvina Suárez –docente-, Sergio Elizalde –cooperativista-, Sergio Daniel Verzeñassi –bioquímico, ecologista-, Santiago Fiorotto –estudiante-, Ricardo Sánchez –dirigente gremial-, Pedro Aguer –docente, cooperativista-, Oscar Milocco -dirigente gremial-, Mercedes Fiorotto –estudiante-, María Lucrecia Brasseur –docente-, Marcos Tonina –ingeniero-, Luis Lafferriere –docente de UNER, economista-, Juan Antonio Vilar –docente universitario, historiador-, Jorge Villanova -profesor de historia, dirigente social y político-, Hugo Luis Rivas -dirigente social y político-, César Baudino –docente, dirigente sindical-, Carlos Weber -ingeniero agrónomo-, Carlos Natalio Ceruti –antropólogo, investigador-, Andrés Petric –asambleísta, ecologista-, Alejandra Gervasoni –docente, dirigente gremial-, y SIGUEN LAS FIRMAS.