Ochos años de la JAPL – Junta Abya Yala por los Pueblos Libres

23-05-15 |

Empezamos el día que recordábamos a Atahualpa Yupanqui en 2007, con tres pilares que hoy nos sostienen: conocer y recuperar la unidad de los pueblos del Abya yala (chica ambición), las sabidurías antiguas de este suelo (armonía de la humanidad en la naturaleza, complementariedad, comunidad, vivir bien), y el legado artiguista. Esos principios constituyeron entonces la principal razón de esta bella confluencia de compañeros en el litoral.

La Junta Abya Yala por los Pueblos Libres está cumpliendo 8 años.

El 23 de mayo compartimos una linda mateada por eso, en el Sindicato Setpyc, en Paraná, y pusimos a punto nuestros sueños.

En aquellos días (para darle un aire bíblico) se había muerto Aníbal Sampayo, nada menos. Andábamos con toda la energía. Y nos inspiraba como hoy nos inspira la actitud del Zurdo Martínez, su amigo del alma.

Si hemos nombrado en estos pocos párrafos a Yupanqui, Artigas, Sampayo y el Zurdo, ya están claros nuestros oros. De ahí los fundamentos de la muerte (en nuestra conciencia) de la frontera entre las dos bandas del Uruguay.

Con el tiempo hemos cultivado lazos de amistad y entendimiento, nos armamos de paciencia también, nos peleamos algo, cómo no, y nos abrimos a los intercambios que cada cual aprovecha en distintos grados, y comparte con otros.

LOGROS Y COHERENCIA

Hemos elaborado documentos con alta participación, muy útiles para esclarecernos nosotros mismos respecto de temas álgidos, y a fin de brindarnos también a la comunidad. Siempre desde las grietas, claro, al margen del régimen colonial por ahora adueñado (y que lo diga Monsanto, que salta en una pata con los favores del poder político).

Recordamos aquella Declaración de Tala por la cultura, cuando se cumplían cien años del nacimiento de don Ata, a orillas del Gualeguay donde tuvo un rancho alguna vez. Los documentos nos sirven para organizar las ideas que intercambiamos. Sin ir más lejos, en estos días de mayo de 2015 celebramos la publicación del primero de los Cuadernos ñe’e nandí, sobre la energía, con una mirada de cuenca, integral. Decimos energía y hablamos de austeridad.

Estamos leyendo y releyendo. Con éste y otros documentos podremos sostenernos frente a los embates del gran capital y sus socios, algunos de ellos en nuestras propias cabezotas, hay que decirlo. Porque no ignoramos que la propaganda, el consumismo, son virus que nos tienen a muchos engripados, por lo menos.

Realizamos encuentros sobre Artigas, el Espinillo, el Congreso de Oriente; sobre el arte en Yupanqui o el mundo que decimos zurdeño, integral, donde no faltan el paisaje, la música, los oficios, la gauchada, el murmullo del agua, el pájaro, en fin, la rueda de mate, las convicciones contra el imperialismo y sus manifestaciones.

Como no faltan el estudio de nuestra historia milenaria y reciente, de las formas comunitarias y cooperativas, de los símbolos (recordemos la Alameda de la federación que recuperó su nombre, la banda roja, la wiphala, el 4 de noviembre que nos devuelve la vigencia de la revolución de Túpac Amaru). Y los estudios en torno de los riesgos que la modernidad ha generado sobre la biodiversidad, o los principios compartidos por distintas culturas, un mundo pisoteado por el capitalismo.

Si hacemos un paneo por nuestras actividades recientes, veremos allí el documento contra la xenofobia, el lanzamiento del programa de televisión La orilla cuenta junto a los amigos de Canal 11; los trabajos reunidos en la convocatoria sobre los temas de la biodiversidad, el arraigo, la energía, los alimentos sanos; el cambio de nombre de nuestra organización, de Junta Americana a Junta Abya yala, para ir dejando atrás la voz impuesta por Europa y recuperarnos; nuestro seguimiento de la invasión actual a Haití, nuestros reclamos y fundamentaciones por la devolución de bienes secuestrados durante la guerra contra el Paraguay, los apoyos a compañeros censurados, por apuntar algunos hechos.

NI MODERNIDAD NI OCCIDENTE

Ya no es difícil ver desde la Junta la coherencia del mundo armonioso, complementario, comunitario, en el conocimiento integral. Tan en las antípodas de ese mapa de compartimentos estancos que prevalece, desde la educación misma, y que mantiene a nuestros pueblos entretenidos, dispersos y a veces reducidos a servidumbre. Dos veces colgamos pasacalles en el Espinillo que decían “federales, no siervos”. Y los siervos los rompieron.

Tampoco es difícil explicar nuestras prevenciones con la tecnología y la ciencia al servicio de la modernidad, o el industrialismo, el productivismo, el inmobiliarismo, que todo lo distorsionan.

Sobre estos temas volvemos una y otra vez con organizaciones hermanas.

Modernidad no es sinónimo de conocimiento, ciencia, tecnología, industria. Modernidad es genocidio del Abya yala, epistemicidio, saqueo, europeísmo, antropocentrismo, colonia, esclavitud, racismo.

Sobre estas bases se construyeron estos estados, este régimen, y muchas de nuestras instituciones actuales. No es por capricho, entonces, que ponemos en cuestión esas instituciones. No olvidamos que, fuera del período de Artigas, la mayor parte de la historia argentina se sostiene en el racismo y el genocidio, con participación activa del estado.

Por eso mismo no reconocemos en la invasión destructiva de Europa y sus hijos (la oligarquía porteña por caso) el origen de nuestra unidad en el Abya yala. Allí vemos en cambio la causa de nuestra dispersión, atomización y confusión por el desarraigo.

No es que estemos deslumbrados o engañados con las culturas del continente, sino que volvemos la mirada a esos mundos coincidentes, libres de títulos de propiedad y acumulación, por milenios. Esas naciones que evitan poner al hombre en la cúspide y, en el hombre, la razón. Es decir, volvemos a ubicarnos en el paisaje, no sobre el paisaje ni enfrente, y apreciamos las diversas vías del conocimiento, los diversos ámbitos, todos burlados por occidente.

De ahí también que tomamos conciencia de nuestra pertenencia al Abya Yala y no a occidente, aunque occidente se imponga con sus ruidos y falsas opciones por ahora.

PRINCIPIOS – PACHAMAMA – AGUA

Claro que no somos un bloque en la Junta sino un espacio de encuentro, con aportes desde distintos ángulos, donde cada cual pone el énfasis aquí y allá.

A la luz del sumak kawsay (vivir bien) no es difícil interpretar la fractura hidráulica, el riego con agrotóxicos, la tala rasa, los represamientos, el consumo desenfrenado de energía, la minería a cielo abierto, el monocultivo, los desplazamientos poblacionales, la contaminación a escala, el peligro de la energía nuclear, como emergentes del capitalismo y del predominio del capital financiero en las relaciones. Expresiones de un desequilibrio fatal. Es decir, productos de la manipulación de la humanidad por unos pocos que han logrado meterse, propaganda mediante, en nuestras propias casas, y en nuestros corazones, creando necesidades ficticias, deseos destructivos y caminos falsos.

Han pasado ocho años de aquel 23 de mayo de 2007. Hoy saludamos esas distintas formas de acceso al conocimiento, que nos permiten ver en el maíz algo muy distinto a las superficies, las toneladas, los dólares, la manipulación genética, el riego con herbicidas, las patentes, en que circunscribe el régimen al maíz. Para el régimen, es una mercancía de exportación, para el Abya yala el maíz es la vida, punto de contacto superior de la naturaleza y la humanidad, fruto maravilloso que nos llama a inclinarnos ante la Pachamama y abrir las manos mutuamente, cosa que nuestros antiguos llaman jopói.

Y así saludamos nuestra mirada sobre el agua potable como riqueza compartida con todos los seres vivos, lo cual nos genera compromisos ineludibles para su protección y preservación. No medimos el agua en metros cúbicos y en minerales sino que nos inclinamos en agradecimiento, con actitud de mínima invasión, seguros de que no es patrimonio de nadie.

IMPERIO Y PROPAGANDA

Advertimos que, entre las cadenas del régimen, la propaganda es la columna de los medios masivos, las corporaciones y los partidos (con sus excepciones). Y que en esa búsqueda de mercado, dinero, poder, imagen, la propaganda pasa por encima el conocimiento, la amistad, la verdad, la belleza, el amor, la solidaridad. La propaganda mata como matan los misiles del imperio.

Vemos que el occidente antropocéntrico (todo al servicio de una especie soberbia), el mundo capitalista, consumista, acelera la destrucción. Y no lo hace con la cara de un terminator, sino con diferentes máscaras más o menos compradoras. Es decir, el régimen se impone no con sus principales soldados a cara descubierta sino con farsantes y gerentes, y a veces se ofrece en las góndolas en atractivos paquetes.

Entre esos engaños, sabemos que el antropocentrismo toma en algunos casos una fisonomía sentimentalista, humanista. Al encumbrar a la especie humana, la destruye.

CONOCERNOS

Ahora, ¿qué queremos en la Junta Abya yala por los Pueblos Libres? Conocer, preguntarnos, intercambiar datos, pareceres. Sin excluir otras derivaciones en materia de divulgación y puesta en práctica para que nuestros modos de vida y nuestras convicciones no se choquen.

Bajar principios a la vida social, a la práctica, no es tarea sencilla mientras esos principios no estén claros. Los cambios inducidos pueden acelerar la destrucción y la muerte, por buenas que sean las intenciones. No bastan las ideas sueltas. Las cosas delicadas deben ser tratadas con delicadeza.

Si decimos unidad, complementariedad, comunidad, amistad, amor, está claro de dónde derivan nuestras prevenciones con instituciones que responden a un mundo de cantidad, competitividad, individualismo y se enredan en los tentáculos del régimen capitalista. Esto sin desconocer matices, etapas, plazos, excepciones.

AUSTERIDAD Y LIBERTAD

Exploramos las bondades de la austeridad, un antídoto contra el consumismo. Por eso en el trabajo sobre energía que acabamos de editar hacemos hincapié no sólo en las energías limpias y sustentables sino también en la revisión de patrones de conducta para no seguir siervos del consumismo estimulado por el capitalismo para mover la rueda de las ganancias del gran capital.

En algunos de nuestros aportes propusimos trabajar sobre el problema del hacinamiento de las urbes, considerando que la sociedad se encuentra en estado de servidumbre por falta de espacio, de posibilidades de intercambio con la naturaleza y de cultivo de alimentos sanos. Para salir de ese estado de servidumbre propusimos bregar por la libertad de vientres.

Las clases medias y acomodadas dirán que las familias de los barrios no están preparadas para la producción de alimentos, que no quieren volver a la tierra, que esto y aquello, con las mismas argucias que usaban los esclavistas para sostener que los esclavizados no podrían desenvolverse solos. Y con ese engreimiento patronal, que les hace creer que ellos deben decidir cuándo sí, cuándo no, quién y cómo, consecuencia propia de su fe en la propiedad.

 

ARTIGAS

Y bien (y a riesgo de resultar reiterativos), desde estas fuentes queremos conocer y luchar por la recuperación de la unidad entre los pueblos del Abya yala (América) y por la emancipación. Así es que nos reconocemos hondamente antiimperialistas, anticolonialistas, y artiguistas porque vemos en la revolución federal un resumen de los principios.

No el artiguismo jetón de los políticos actuales, esa mafia que toma prestigios ajenos para darse un baño y construir una imagen.

Artiguismo es sinceridad, diálogo entre las culturas nuestras, lucha por la autonomía, por el federalismo desde el pie y la independencia. Es fogón, rueda de mate, asamblea, defensa de principios a cualquier costo, prevención contra la oligarquía centralista, y se entronca con las grandes luchas, desde Haití y los quilombos de Zumbí y la rebelión de Túpac Amaru hasta las luchas federales y obreras, o por la expulsión de los vestigios del colonialismo más retrógrado en Malvinas, por caso.

(Recordemos que desde la JAPL proponemos incorporar la banda roja federal, obrera, en la Bandera Argentina mediante un punto con los contornos de las Malvinas).

Artigas, en 2015, es reforma agraria, producción sustentable, derecho a la vida plena en relación con la naturaleza, en memoria del reglamento Provisorio de tierras que cumple 200 años.

En ese ámbito propicio para el conocimiento, que pretendemos, con seres humanos integrados, autónomos y solidarios, intercambiamos poesía, música, pensamientos, historia, y también miramos la actualidad sin concesiones, evitando la candidez ante los macaneos de la llamada democracia representativa, tan lejos del paso al costado que daba Artigas ante la asamblea.

Prevenidos como estamos contra las multinacionales y el gran capital en todas sus variantes, no entramos en paralogismos creyendo que el estado es mucho mejor y enemigo de esos poderes y que por eso es nuestro amigo. No, también estamos prevenidos contra los fines del estado puesto al servicio del régimen, incluso con su capacidad de endeudamiento fraudulento, y con sus fuerzas armadas. En nuestro caso, no ignoramos que este estado es fruto de la derrota de la revolución federal, es una herramienta de la colonia, hasta que se demuestre lo contrario.

RUEDA DE MATE

La honestidad en el intercambio, la buena onda, la participación, la serenidad en la meditación, pueden ir dando lugar a un compromiso creciente con el estudio para que el centro de estudios se fortalezca. Y a una actitud en favor del encuentro periódico en ruedas de mate que han sido una marca en nuestra organización y que no hemos podido sostener con periodicidad.

Desde el principio “nadie es más que nadie”, no entramos en un igualitarismo engañoso que ignora conocimientos, razones, méritos, pero renegamos de títulos nobiliarios, por camuflados que aparezcan.

Mientras desplegamos nuestros esfuerzos en el estudio de historias, sabidurías, símbolos, voces, artes, modos, principios, luchas, no descuidamos la difusión de obras e ideas, sea a través de la presentación de libros, las reuniones, los programas de televisión u otros encuentros y documentos, a veces junto a diversas organizaciones.

En el rescate de modos distintos del capitalismo, hemos elegido ejemplos de pescadores, luchadores, formadores de conciencia, para darles un reconocimiento anual llamado precisamente Conciencia Abya yala. Pronto entregaremos una obra artística a los hermanos Qom en la figura de Félix Díaz.

Y es porque sabemos que muchos de nuestros sueños tienen carnadura en nuestro pueblo, en este mundo, aunque el mundo moderno se encargue de tapar, ocultar, tergiversar, menospreciar.

Y en esa misma línea, estamos celebrando la personería, un trámite burocrático que nos permitirá abrir bocas de divulgación desde el colectivo, es decir, sin caer en personalismos ni en voluntarismos.

A ocho años de su nacimiento, la JAPL camina.

En esta época oscurantista liderada por Monsanto, Cargill, Walmart, los pooles, las mineras, Chevrón, los imperios, el capital financiero y sus socios que pagan deudas fraudulentas, hay organizaciones como nuestra Junta y no pocas asambleas y foros hermanos que acudimos a antiguos resplandores para encender nuestras velitas.

No estamos solos. Mujeres y hombres de ayer y de hoy nos ayudan y nos alumbran. Con la sinceridad propia de la rueda de mate, y desde el símbolo que nos guía, la cabeza de loro de nuestros alfareros, aprovechamos el cumpleaños para decir gracias.

Gracias y ¡Salud!

Daniel Tirso Fiorotto

Miembro de la Junta Abya Yala por los Pueblos Libres – JAPL.

Paraná, mayo de 2015.-