“Conciencia Abya yala 2015” a Agmer Paraná

01-11-15 |

La Junta Abya yala por los Pueblos Libres –JAPL- brinda en este año 2015 su reconocimiento anual “Conciencia Abya yala” a la lucha de los trabajadores, y lo hace a través del sindicato Agmer Paraná por su sostenido compromiso con las causas obreras y ambientales y la emancipación.

Mientras se afirma en las marchas de reclamo laboral y salarial, la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos Seccional Paraná -Agmer Paraná-  cultiva la reciprocidad y la complementariedad con diversas entidades hermanas. Así permite que nazcan y se afiancen en su Sede gremial y con su apoyo numerosas organizaciones culturales, ambientalistas, sindicales.

Durante muchos años, y con la conducción de distintas personas desde diversas visiones políticas, Agmer Paraná sigue estimulando el encuentro por la conciencia de los pueblos, entre sus afiliados y hacia afuera.

Este centro de estudios -la JAPL- observa allí una confluencia de méritos que hacen de Agmer Paraná un lugar preparado para desafiar los males de la colonialidad, un ámbito de promoción del conocimiento desde una concepción colectiva.

Este reconocimiento “Conciencia Abya yala”, en honor al nombre antiguo de nuestro continente y como una manera de hacer visible la colonialidad que enferma a los pueblos, va a este sindicato y se extiende a las mujeres y los hombres de las aulas que resisten en la lucha por sus derechos y promueven el debate sobre la educación porque admiten que la situación exige una revisión. Todo un gran asunto: los trabajadores no eluden su compromiso, no están encerrados ni resignados a la decadencia y por eso enfrentan los retos de la escuela.

Son los mismos trabajadores abiertos al diálogo que fortalecen lazos con los explotados, con las organizaciones obreras y asamblearias, y contra el enemigo común: las clases dominantes y sus agentes en el poder del estado.

RESISTENCIA

La visión integral que llamamos “de cuenca” (donde los miembros valen en sí mismos y en relación con el conjunto) alienta el encuentro de mujeres y hombres estudiosos de las cosmovisiones antiguas de este suelo, del humano en el paisaje, o de historias de luchas clave como la revolución encabezada por José Artigas.

El cuadro de Artigas en la entrada del gremio de la calle Laprida, como fruto de los congresos artiguistas organizados por este sindicato, es un símbolo de temperamento, dignidad y unidad que afirma compromisos en todos.

En esa Sede nos encontramos a diario organizaciones que atienden temas como el trabajo, el agua potable, la biodiversidad, la erosión del suelo, el extractivismo de la fractura hidráulica (fracking) y la megaminería, el riego con agrotóxicos, el cultivo de los transgénicos, la agroecología, el inmobiliarismo; temas como la libertad de los ríos, el avance arrollador de las multinacionales, la deuda externa fraudulenta, el imperialismo, la independencia, la situación de los refugiados, el arte, el uso y la tenencia de la tierra en armonía con la  naturaleza y contra la acaparamiento de riquezas, por nombrar algunos de los asuntos tratados e interconectados en esta casa.

Con su actitud para la conciencia, la unidad, la rebeldía, Agmer Paraná es un foco de resistencia y un caldo de cultivo para la emancipación, y resaltamos esta condición, a las puertas de los 500 años de resistencia de nuestros pueblos del Litoral desde el recibimiento que le dieron a la invasión europea en 1516.

SIN COMPARTIMENTOS

Los trabajadores de Agmer Paraná acompañan en las reuniones e incluso preparan un mate para hacer de cada encuentro un momento hondo, de reflexión, y como expresión de hermandad y arraigo, porque sabemos que en la rueda de mate el humano disuelve las distancias engañosas.

Conciencia Abya yala 2015 se convierte así en un llamado de atención sobre la distorsión que padecen tantas organizaciones que naturalizan los compartimentos estancos.

Deseamos que este abrazo de gratitud alcance a todo el colectivo docente.

Esa mirada abierta que resaltamos se extiende a establecimientos educativos que ejercen ese derecho a la libertad en el aula, y a ciudades de la región que sintonizan esta onda. Por ejemplo: en una reciente jornada de paro por reclamos salariales y laborales, sindicalistas de Agmer convocaron a un centenar de docentes y estudiantes a un encuentro de capacitación y debate sobre asuntos del ambiente, la historia, el colonialismo. ¿Es que son temas sólo para docentes? No. Pero hay trabajadores que se identifican en una fuente común y por eso no les resulta forzado, para nada, tratar temas por fuera de lo salarial. ¿Cuál es esa fuente? El sumak kawsay, el vivir bien, dando al otro una mano porque así debe ser. Esa mirada holística tiene un ojo en el arte y un ojo en la revolución, sabe apreciar y recuperar vínculos, y la hemos recibido por varias vías, empezando por el legado de nuestro entrañable Miguel “Zurdo” Martínez.

La comprensión del humano en su entorno, con una diversidad de problemáticas inseparables, se ve facilitada desde estos principios. Por eso decimos: restringir la lucha a lo sectorial es un reduccionismo, una división que el poder aplica para reinar. Principios tradicionales como la unidad y el vivir bien no se ganan ni se pierden en las urnas, van más allá de cantidades, victorias o derrotas. No tienen precio, y por eso se chocan con una modernidad que le pone precio a todo, incluso al conocimiento.

UNIDAD Y LUCHA

No vamos a entregar un premio, vamos a beber en esa fuente común. A tomarnos unos mates nuevamente.

Si la Pachamama es nuestra fuente, las diferencias tendrán su lugar, su momento, sin destruir la unidad. Si nuestro enemigo es el capital financiero, el imperio, las multinacionales, el saqueo, la contaminación, la propaganda, el consumismo, el capitalismo, entonces nos reconoceremos hermanos en los humedales, el monte, el barrio, el aula, hermanos en el Abya yala y en la marcha obrera.

Es estimulante que haya organizaciones que así lo interpreten, y con las que podamos compartir esa tradición que nos cura la soberbia del antropocentrismo y que se sintetiza en el “naide es más que naide”.

SOLIDARIDAD OBRERA

En años anteriores expresamos reconocimientos a la solidaridad y armonía de isleros y pescadores en el nombre y la familia de Dominga Ayala nacida en la histórica isla Caridad del río Uruguay y con casa en Puerto Sánchez junto al río Paraná; a la conciencia por el reencuentro con la naturaleza a través de la agrupación de jóvenes de El Agua Manda de Gualeguaychú; a la lucha y la conciencia por la independencia en el nombre del haitiano Henry Boisrolin domiciliado en Córdoba; y a la resistencia de los pueblos antiguos y vigentes de este suelo en el nombre y la familia de Félix Díaz y la comunidad Potae Napocna Navogoh, La Primavera, de Formosa.

Hoy nos abrimos a la luz de la solidaridad obrera anticolonial. Hoy celebramos el lugar del encuentro.

Compañeros trabajadores: ustedes siembran semillas de conciencia, unidad y lucha, por la emancipación y el sumak kawsay. Muchas gracias.

Junta Abya yala por los Pueblos Libres –JAPL-.

Primavera de 2015.-

Juan Antonio Vilar, Juan José Rossi, Pedro Aguer, Abel Schaller, Luis Lafferriere, Américo Schvartzman, Martín Barral,

Santiago Fiorotto, Alberto Dorati, Víctor Hugo Sartori, Andrés Petric, Antonio Tardelli, Carlos Natalio Ceruti, Carlos Weber, Daniel Tirso Fiorotto, Jorge Villanova, Julio Majul, Marcos Tonina, Mario Alarcón Muñiz, Mario Daniel Villagra, Bernardo Zalisñak, Oscar Milocco,

Mercedes Fiorotto, Ricardo Bazán, Santiago García, Sergio Daniel Verzeñassi, Mario Leonardo Londero, Julio Barbagelata, Fortunato Calderón Correa…

Nota: en la decisión de la JAPL no intervinieron docentes que son o fueron directivos de Agmer e integran el centro de estudios formado por trabajadores, estudiantes, docentes, investigadores, ecologistas, artistas, historiadores, periodistas, cooperativistas.