Recuerdan los 500 años del arribo de Solís con un documento crítico

06-01-16 |

“Han pasado 500 años. El resultado se mide en muerte”, afirma el documento colectivo difundido este martes 5 de enero por la Junta Abya yala por los Pueblos Libres, en referencia a la invasión iniciada en nuestra región con el desembarco de un grupo de europeos bajo el mando de Juan Díaz de Solís.

Los viajeros bajaron a un sitio entre el suroeste uruguayo y el sudeste entrerriano en febrero o marzo de 1516. Años después se conoció un relato de los sobrevivientes sobre la muerte de los navegantes, incluido Solís, a quien una comunidad costera se lo habría comido.

Al cumplirse el aniversario, los miembros del centro de estudios del litoral, con sede en Paraná, firmaron un “Manifiesto por la emancipación”, donde denuncian que la invasión imperialista sigue en pleno siglo XXI, en distintos frentes.

“La destrucción no ha sido total pero continúa. Hoy llega por vías impensadas, algunas de ellas con pretensiones de simpatía, incluso, originadas tanto afuera como adentro del territorio”, se lee.

“En las arremetidas imperiales de este siglo XXI los asaltantes han afinado sus modos y lograron invadir con el capitalismo no sólo el espacio sino también nuestras conciencias a través de la propaganda y otros mecanismos de dominio cultural, de manera que nos parasitan sin que atinemos a una resistencia proporcional, aunque la resistencia existe y se expresa de diferentes formas”.

Los estudiosos llaman a hacer de 2016 “un año de conciencia anti-imperialista, y de respeto a nuestro entorno… conociendo nuestra pertenencia al paisaje, divulgando el pensamiento y las sabidurías milenarias de Abya Yala (América), y abriendo las puertas a todas las culturas y creencias del mundo, conscientes de que la humanidad es una sola, en su diálogo con el resto de la naturaleza”.

“No sostenemos una división entre buenos y malos, bien y mal, no entramos en maniqueísmos, pero sí afirmamos que la invasión capitalista es una enfermedad contagiosa y mortal”, dice el Manifiesto y reconoce: “a 500 años del aciago desembarco de Juan Díaz de Solís como punta de lanza de la invasión capitalista genocida y biocida en nuestro territorio, no ignoramos que los gobernantes de este suelo reprodujeron en todos los órdenes las prácticas invasivas de Europa”.

A la modernidad capitalista globalizada, los manifestantes le oponen los antiguos y vigentes principios de armonía conocidos en el cono sur del continente como Sumak kawsay y Pachamama, e invitan a una mirada integral, evitando la fragmentación. “Vemos organizaciones sociales, asambleas, sindicatos con vitalidad. Pero reconocemos que en muchos casos debemos superar nuestro estado de postración, sometimiento solapado, divisionismo, partidismo; debemos romper los compartimentos estancos y volver a las fuentes del Sumak kawsay (vivir bien, en armonía con la comunidad y su entorno) y abrazar los asuntos comunes. Así podremos recuperar un modo de ser que es incompatible con los planes coloniales de empresas y gobiernos de los Estados Unidos, Europa, China o Rusia, por ejemplo, y los banqueros y militares que los sostienen, con sus cómplices locales”.

El documento de varias carillas condena también el rol de las religiones en el proceso, y dice en otro fragmento: “Al cabo de 500 años advertimos que la misma ‘civilización’ que se fagocitó el legado del Abya yala (vidas, pensamientos, relaciones, códices, lenguas, esperanzas), ahora gasta a cuenta su futuro. Frente al sometimiento capitalista no hay una sola respuesta sino una gama amplia de contestaciones posibles, según los rubros, las etapas y los temperamentos. La primera de ellas es, por supuesto, la conciencia, de la que deben derivar las demás”.

Los estudiosos muestran una clara sintonía con pensamientos milenarios de este continente, y desarrollan conceptos contra el eurocentrismo. “Capitalismo, saqueo, racismo, esclavización, trata de personas, genocidio, biocidio, epistemicidio, colonialismo y colonialidad van de la mano y se potencian mutuamente en la modernidad”, expresan.

Colonialismo involucra el asalto y la anexión de un territorio (hoy, Malvinas por caso), y colonialidad se refiere a las herencias coloniales que continúan aún después de los procesos independentistas (formas de conocer, economía, privilegios, etc.).

Antes de enumerar un grupo de multinacionales por abecedario, como emblemas de la invasión actual junto al apellido Rockefeller, sostienen que las sabidurías antiguas están cercadas, aunque vigentes, y se ha impuesto un “régimen de vigilancia y opresión”. Ademásadmiten que muchos partidos poderosos llamados neo-liberales, progresistas o populares “coinciden en su permeabilidad al saqueo”.

Más adelante enuncian las motivaciones de la invasión y las distinguen de las tradiciones de las culturas del Abya yala, e insisten: “El capitalismo, con la maximización de la ganancia como prioridad y el crecimiento infinito como propósito social, no es compatible con la vida”.

“La invasión nos empuja al consumismo, Abya Yala nos llama a la convivencia con austeridad. La invasión nos empuja a competir, Abya yala a complementarnos. La invasión llama a la servidumbre, Abya Yala a la conciencia y la lucha. La invasión es ruido, apuro y trivialidad, Abya Yala es silencio, serenidad y firmeza. Abya Yala dice vida y comunidad, la invasión dice dinero y ganancia”, se lee.

La Junta Abya Yala está integrada por estudiantes, investigadores (historia, arqueología, economía); ecologistas, escritores, dirigentes sociales, sindicalistas, artistas, profesores, periodistas, cooperativistas de Entre Ríos, principalmente, y también de Santa Fe y Córdoba.