PALABRAS DE PEDRO AGUER – EDUCACIÓN COOPERATIVA

29-12-16 |

Durante el acto en el que el Instituto de Promoción Cooperativa y Mutualidades de Entre Ríos distinguió al paranaense Pedro Aguer por su coherencia en la defensa y la difusión de los principios de la economía solidaria, el dirigente pidió educación cooperativa.

El director del Instituto, Ricardo Etchemendy, resaltó la función social de Aguer en la lucha por la economía cooperativa y anunció que publicarán la obra El poder de la solidaridad, de Aguer, para que esté presente en las escuelas entrerrianas. Aquí copiamos las palabras de Aguer, en un texto que tituló “Democracia, libertad, igualdad, equidad y educación en el cooperativismo y en el mutualismo”.

Allí, abogó por una universidad cooperativa y por la necesaria autonomía del Instituto, entre otros reclamos.

Aguer tiene una larga militancia cooperativista y es miembro fundador de la Junta Abya yala por los Pueblos Libres.

Dijo entonces don Pedro, textual (solo agregamos los subtítulos):

Ser libre no es deambular por las calles sin importar lo que hagamos o no hagamos.

Ser libre significa compromiso con la sociedad en su conjunto, cuidando el orden colectivo.

Esta ha sido mi estrella polar desde que mi padre me puso en claro que si alguna vez caía preso por mis ideas él estaba dispuesto a morir por mi libertad, pero si me pasaba eso por cometer un delito común sólo se comprometía a visitarme en la cárcel.

No haré un panegírico autorreferencial porque siempre he sentido que mis deberes son eso y nada más, deberes.

Trataré de utilizar este tiempo para dejarlos motivados con un fuerte entusiasmo para introducirse en la propuesta y participar en el objetivo que plantearé.

Lo hecho, hecho está. Superarlo es la cuestión fundamental.

Alternativas en la educación

El reto de nuestro tiempo, cargado de pálidas que son las secuelas de la dominación imperialista generadora de miseria, hambre, pobreza, contaminación y otras calamidades que embaucan a los mediocres y seducen a los soberbios autoritarios, es hablar más entre nosotros y buscar caminos conducentes al desarrollo social. Porque al imperialismo que avanza con sus políticas devastadoras sólo se lo puede resistir mediante la organización de la solidaridad.

Hoy al cooperativismo entrerriano, cuna del cooperativismo latinoamericano y del Caribe, desde la ciudad de Paraná, con la Panadería del Pueblo, como lo demostró Ricardo Bazán en minuciosa y profunda investigación, lo que le falta es crear alternativas educacionales que faciliten la puesta en práctica de las leyes con que contamos.

Nos falta impulsar la carrera de Licenciatura en Cooperativas y Mutuales, para que los profesionales formados en esta disciplina colaboren en la multiplicación de experiencias estudiantiles y capaciten a los docentes en los temas del cooperativismo y del mutualismo.

Los educandos deben asumir con claridad que no se trata de Utopía solamente sino de realizaciones que atestiguan su eficacia en todo el mundo.

En cuanto a correcciones necesarias no se deben repetir experiencias como las cooperativas dependientes del gobierno, financiadas con subsidios, sino con créditos blandos, y nunca más permitir que una cooperativa se transforme en SA. Aberraciones jurídicas y doctrinarias imperdonables.

La democracia cooperativa y mutual es tan importante como lo son la libertad y la equidad, pero sobre todo la igualdad.

Donde haya una empresa de este carácter, aunque el sistema de gobierno del país de que se trate, monarquía, aristocracia o se practiquen costumbres de antigua tesitura autocrática, está la democracia. Aunque los ciudadanos de la nación no voten a sus autoridades políticas, los asociados de la cooperativa o los socios de la mutual, sí votan a las de sus entidades.

Experiencia de Mondragón

Pero el núcleo de la inquietud que quiero dejarles está ligado a la experiencia que debería ser más conocida por ser seguramente la más compleja y abarcadora.

Es un hecho en Mondragón y bien puede serlo en cualquier parte. Mondragón surgió de los escombros de la guerra civil y hoy es uno de los centros industriales más importantes de Europa.

Tiene en su haber la creación de la primera universidad cooperativa de la tierra. Sus alumnos, profesores y personal no docente son los dueños de la misma y está reconocida como tal en concordancia con las normas que rigen la política universitaria de España. En sus talleres los alumnos trabajan y producen dentro de diversas disciplinas de la actividad laboral e industrial. Con lo que ganan se costean los estudios. En general se trata de una movilización cultural sin precedentes.

Donde la educación no es abordada por el Estado ni por la iniciativa privada capitalista, puede sí la solidaridad organizada hacerse cargo autogestionariamente de tan importante servicio comunitario.

Las empresas de la solidaridad cooperativa y mutual son de naturaleza jurídica privada. Pero nacieron para planificar el trabajo en función de la emancipación en clara contraposición a la planificación del trabajo para la acumulación explotadora. El trabajo que no libera esclaviza.

Si decidiéramos avanzar en empresas como estas tendríamos que, después de ponernos de acuerdo, establecer las pautas prioritarias y decirle al Estado que en tal sentido podemos contribuir al proyecto educacional del País.

Me resultó algo para celebrar que en la Provincia de Buenos Aires se está en la creación del Instituto Autárquico Provincia de Cooperativas y Mutuales. Un proyecto similar le dio origen al que hoy tiene nuestra Provincia que tan eficazmente conduce el Dr. Ricardo Etchemendy. Su proyecto de origen lo presentaba con la característica de autárquico y autónomo, en 1993. Estamos a tiempo aunque lleguemos ahora después de Buenos Aires.

No hay diferencias

La autarquía le permitirá participar en su estructura y en la distribución de fondos, a los dos Movimientos. Y la autonomía evitará que se imponga partidismo alguno en su funcionamiento.

Autarquía y autonomía para el Instituto. Universidad Cooperativa. Generación de trabajo para superar la crisis de hoy y para evitar nuevas que a los pueblos no les cuestan solamente dinero sino sobre todo el sacrificio de sus frustraciones sucesivas.

Esto debemos tener presente cuando se trata de la recuperación de una empresa por los trabajadores para que no vuelvan a caer en el vacío.

Por cierto para lograr una acción y promoción de esta naturaleza hay que hacerlo pensando que para un radical que tiene que trabajar para vivir, lo mismo que un peronista, un socialista, un comunista, o un independiente, no hay diferencia, parafraseamos a Sergio Karakachoff , lo hacemos extensivo a la discriminación religiosa.

Porque ser cooperativista y mutualista implica actuar con estos principios inalienables de la convivencia en paz y armonía.

Yo no estaría acá hoy si creyera que las cosas que pude realizar fueran obra personal. De ninguna manera. Lo esencial de lo logrado corresponde sólo a las entidades.

Las entidades son las verdaderas hacedoras, por encima de cualquier egocentrismo individualista: en la siembra y en el cultivo de la solidaridad.

En ellas nadie es más que nadie como lo sostenía Artigas, el padre de los pobres, o siguiendo a Walt Whitman, no se es amo ni sirviente. Dos premisas fundamentales de la dignidad humana.

Agradecimiento

Quisiera expresar que sin la colaboración del personal de las direcciones de cooperativas y mutuales de la Provincia y de la Municipalidad mi gestión no hubiese sido posible. Los reúno entonces en un abrazo afectuoso a todos quienes me acompañaron cumpliendo con su obligación eficiente y lealmente, identificados con las respectivas reparticiones. Hubo también un fogoneo inolvidable de cooperativistas y mutualistas que con su actitud desinteresada me hicieron sentir comprometido de manera inalienable con lo que hacíamos. Los imprescindibles no caben en el colectivismo de la solidaridad.

Y no olvidemos, me permito enfatizar, que para democratizar el poder es necesario socializar el saber. Tal como lo proponía el padre Arizmendiarrieta en la construcción de Mondragón, recomendándoles a los fieles de su religión, que “con rezar no alcanza”.

Hoy debemos plantearnos que las entidades que faltan son más de cuidar que las que existen, para que los nacimientos se asienten en los principios doctrinarios, porque sabemos que de ello dependerá el futuro de las nuevas, que serán cada vez más numerosas en atención a la problemática económica de la actualidad que se desenvuelve de crisis en crisis.

Las cooperativas y las mutuales no están para reemplazar al Estado, sino para ayudar a que las revoluciones violentas sean prevenidas con cambios pacíficos para una convivencia en justicia y libertad, sin guerras, sin corrupción y sin las calamidades que son generadas por el odio y la intolerancia, entre los hombres y los pueblos.

Lo importante, compartir

Que este encuentro, que agradezco mucho a Ricardo Etchemendy y a los presentes, nos sirva para irnos con las inquietudes que con humildad me atreví a sugerir, más que como un reconocimiento a mi persona, con la convicción de que un mundo mejor es posible. Un mundo en el que lo importante sea compartir, no competir.

Por este derrotero se llega a la emancipación, asociando la educación y la economía en la lucha contra la pobreza, para que la libertad deje de ser un chiste de mal gusto y la justicia social sólo un pretexto útil a la demagogia política.

Lamentablemente, es cada vez más probable que cuando se llenan los bolsillos se vacía el corazón. Para los poderosos el pueblo forma parte de un dato estadístico y nada más. Es así como corre riesgo de desaparecer la humanidad. Es así como aumenta la pobreza a medida que los adelantos científicos son cada vez más extraordinarios. ¿Cómo puede haber alguien que no se dé cuenta de esto y que los políticos permanezcan insensibles ante semejante catástrofe? … Ya sabemos que es posible destruir el mundo desde la globalización, pero también es posible empezar a cambiarlo desde el terruño.

Quienes estamos comprometidos con la solidaridad como alternativa para la emancipación seguiremos diciendo con el gran Unamuno, ya con la caballería de la guardia civil en el aula magna de la Universidad de Salamanca: “¡No pasarán!”.