En defensa de nuestros medios de comunicación

01-02-17 |

Los trabajadores debemos asumir el compromiso de honrar esos medios con altura, es decir, curándonos de la banalidad y el predominio de la farándula o el entretenimiento que se torna estupidizante cuando no se incorpora a una programación equilibrada.

Estimados compañeros y compañeras de la Comisión Directiva del Sindicato Entrerriano de Trabajadores de Prensa y Comunicación (Setpyc):

Nos dirigimos a ustedes, y por su intermedio a las y los trabajadores periodistas y comunicadores en general, para expresar nuestra solidaridad con la apertura y el sostenimiento de medios masivos de comunicación en las diferentes regiones del país, en Entre Ríos en particular, y nuestro repudio al pretendido monopolio de la voz desde la metrópolis.

Estamos a favor de la participación ciudadana en los medios y en contra de las ventajas que se arrogan los gobiernos de turno, principalmente en medios masivos pagados por el pueblo.

Pedimos que se preserven los puestos de trabajo en medios del Estado y privados, y abogamos por la presencia de corresponsales en las regiones en medios de alcance nacional. Si esas empresas reciben dineros del Estado nacional por cualquier vía exigimos esa presencia. Deploramos la actitud de los medios destinatarios de sumas millonarias del Estado que no dan empleo y voz a las regiones, es decir, concentran incluso la masa salarial en un punto (Clarín, Pagina 12, etc). Nuestros pueblos tienen derecho a hacerse oír, y además pagan esos espacios, de los que han sido marginados por años.

Sostenemos que las agrupaciones sociales están en deuda con la comunicación social porque en ellas impera la fragmentación y no se ponen de acuerdo en sostener medios independientes. Entonces descansan su desidia y su internismo culpando al Estado. En muchos casos, esperan que la patronal difunda los intereses de los oprimidos, una ilusión.

Compañeros: no hay modo de sostener un camino hacia la necesaria “soberanía particular de los pueblos” que defendió José Artigas si seguimos pasando la bella multiplicidad de nuestras culturas por el colador de la metrópolis porteña que busca uniformarnos a su medida, como clara expresión de un colonialismo interno inaceptable.

Hace años que los medios del estado no cumplen con el papel de difusores de la cultura, del conocimiento. Aunque admitimos excepciones valiosas como es el caso del Canal Encuentro, entre otras, y reconocemos el desempeño de trabajadores que han resistido y resisten con valentía y talento. Los medios del estado son del pueblo, no de uno o dos partidos.

Cuando la censura que caracterizó a LT 14 y otros medios similares durante años parecía revertirse con la apertura a distintas voces; cuando esas formas aviesas de censura y manipulación debían ser atacadas hasta su erradicación, nos encontramos con un manotazo del centralismo para convertir a las FM del Estado (La Baxada, Arenas y otras) en repetidoras de Buenos Aires. Gran error.

No es federal un trabajo hecho en Buenos Aires con aportes de las regiones, como se justifica la conducción de LT 14. Eso es unitario y anticonstitucional. El unitarismo no descuida necesariamente a las regiones, las controla, sofrena, mandonea y exprime. El atropello es su método, a veces bajo formas de paternalismo.

El unitarismo llama “nacional” a lo producido en la poderosa metrópolis y reduce a un peyorativo “regional” los frutos del resto del país. Rivadavia, Rosas, Mitre, Sarmiento y Roca no podrían estar más felices con este sometimiento.

Debemos defender los pocos espacios que nos quedan. Que podamos trabajar los entrerrianos, y que ese trabajo no derive de una inclinación individual ante el poder, de un arreglo por amiguismo o partidismo, sino de méritos y esfuerzos colectivos.

En la Argentina, los medios masivos del Estado deben respetar las idiosincrasias regionales, atender a los trabajadores en cada ciudad, en cada provincia, y obrar con austeridad y transparencia en homenaje a los tremendos esfuerzos de los obreros y demás sectores populares para sostener un presupuesto. Jamás la propaganda debe orientar los contenidos, todos lo sabemos.

Los trabajadores debemos asumir el compromiso de honrar esos medios con altura, es decir, curándonos de la banalidad y el predominio de la farándula o el entretenimiento que se torna estupidizante cuando no se incorpora a una programación equilibrada.

Saludamos, pues, a las y los trabajadores que luchan por la apertura y el sostén de medios masivos para la cultura y la emancipación, y a los que ponen todos sus esfuerzos, sus aptitudes, sus estudios, su austeridad, su organización, para honrar los espacios conquistados con el esfuerzo de los trabajadores.

Si en los Estatutos mismos del Setpyc figuran principios como el espíritu comunitario y la cooperación, el vivir bien en armonía, la libertad, la actitud independiente, el fomento del trabajo; y si ese Sindicato amigo declara allí que nació para velar por el bienestar de los trabajadores, estamos unidos en esta concepción del humano y en esta lucha.

Desde sus momentos de esplendor, enfrentando injusticias, guerras, atrocidades, la preciada historia del periodismo en Entre Ríos guía hoy los pasos de muchas mujeres y hombres que ejercen el oficio con integridad.

Junta Abya yala por los Pueblos Libres –JAPL-.

Paraná, 1ro. de febrero de 2017.

A 110 años del degüello del carrero Julio Modesto Gaillard en el arroyo Santa Rosa, uno de los más deplorables ataques contra la libertad de expresión que los argentinos no debemos tolerar.

La JAPL es un Centro de estudios del litoral argentino que integran trabajadores, ecologistas, estudiantes, investigadores, docentes, periodistas, historiadores, cooperativistas, escritores, economistas y militantes sociales.