Tierra y libertad. Claves para escuchar reclamos territoriales

06-09-17 |

En vísperas de un aniversario, este 10 de setiembre, del revolucionario Reglamento de Tierras redactado por José Artigas en favor de los excluidos, los miembros de la Junta Abya yala por los Pueblos Libres –JAPL- acompañamos la resistencia y la lucha de los pueblos de la Patagonia por la recuperación de los saberes menospreciados por el sistema, y de las tierras y territorios usurpados por los terratenientes.

Celebramos que no se naturalicen las sucesivas campañas sangrientas contra sus hogares, ejecutadas bajo el lema racista y genocida “civilización y barbarie” durante el siglo XIX, ni la continuidad de las persecuciones en pleno siglo XXI.

Recordamos que sólo en esta década se registran homicidios y denuncias de crímenes contra militantes en defensa de sus territorios ancestrales, como en los casos de Roberto López (2010), Mario López (2010), Alberto Galván (2011), Mártires López (2011), Celestina Jara (2012), Natalia Lila Coyipe (2012), Imer Ilbercio Flores (2013), Juan Daniel Díaz Asijak (2013); la muerte por contaminación de la lonko Cristina Lincopan (2013), la muerte de Sandra “Eli” Juárez enfrentando a las topadoras en 2010; las persecuciones, desalojos compulsivos e intentos de homicidios contra decenas de integrantes de comunidades originarias, sólo por dar algunos ejemplos, sin contar las muertes por desnutrición que son terribles síntomas de la opresión.

Dentro de las manifestaciones de justa protesta y resistencia, ha desaparecido hace un mes el militante solidario Santiago Maldonado. Queremos saber qué pasó, dónde está Santiago. Compartimos un clamor auténtico. Exigimos un freno definitivo a las represiones contra nuestros hermanos, a la instalación de hipótesis que buscan ocultar la continuidad del atropello colonialista, y repudiamos la hipocresía de los partidos mayoritarios que se alternan en el gobierno y en el uso y abuso del poder concentrado. Sabemos que el marco de luchas electorales confunde con intereses partidarios, más que alumbrar la honda verdad de nuestros pueblos.

Valoramos muy especialmente que las comunidades del sur promuevan el cuidado de la naturaleza y la vida comunitaria, contra el saqueo extractivista, y que se indignen con un sistema capitalista que roba, desarraiga, contamina, destierra, hacina, explota, hambrea, menosprecia y mata. Y ponemos el acento en la necesidad de volver todos al concepto de “soberanía particular de los pueblos”, una luz de la revolución federal que nos alumbra los caminos borrados o confundidos por la uniformidad centralista predominante.

También saludamos la feliz confluencia de razones anticapitalistas y saberes antiguos, en los reclamos de comunidades que echan aire fresco en una Argentina decadente. Somos prudentes, por supuesto, respecto de la diversidad de expresiones, a veces no coincidentes en las tácticas.

Sobre la situación de diversos pueblos originarios y la lucha por la biodiversidad y la madre tierra, expresamos: 

1-Hermano mapuche. Los pueblos mapuche, tehuelche y otros pertenecen a antiguas culturas del Abya yala (América) que habitan el actual territorio argentino y chileno. Son comunidades que resistieron y resisten a los atropellos y eso nos llena de sano orgullo. Sus cosmovisiones y travesías no dependen de las fronteras estatales actuales, y resulta un absurdo y una provocación llamar extranjeros a estos pueblos hermanos. La misma Constitución argentina los declara preexistentes. (Inciso 17 del artículo 75. Atribuciones del Congreso: reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos.Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano…Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten). 

2-Armonía. La concepción del vivir bien y bello, armonía del humano en la naturaleza, en la que confluyen los pueblos del sur, el noroeste o el nordeste de la Argentina (kume felen, kume mongen, tekó porá, tekó kaví, sumak kawsay, suma qamaña, etc), se corresponde con saberes vivos, vigentes, siempre renovados. La humanidad no logra frenar nuestra marcha hacia el abismo provocada por el saqueo de las riquezas, el consumismo y la contaminación; entonces el vivir bien – buen convivir cobra un sentido superior porque da respuestas maravillosas a la humanidad en pleno siglo XXI. Esa armonía es contraria al antropocentrismo occidental, que ha permitido en el colmo de su soberbia que unas pocas multinacionales manipulen la genética de las semillas, y las patenten. También es contraria al individualismo: la armonía es comunitaria. 

3-Latifundio enemigo. Renegamos de toda ley impuesta que permita la acumulación de tierras por unos pocos. Los latifundios matan, por eso deben ser aniquilados. Los partidos mayoritarios que se alternan en el gobierno no han hecho una autocrítica sobre sus vínculos y sociedades con los que acaparan la tierra sea mediante la corrupción o por vías legales pero siempre en forma ilegítimaRespecto del periodismo, observamos en algunas entrevistas realizadas en el sur un dejo de arrogancia, ligereza y menosprecio que convendría tratar. También repudiamos el intento de ridiculización mediática de las reivindicaciones de los pueblos originarios.

No ignoramos que algunas comunidades han logrado retornar a los territorios donde vivían. Pero llamamos a erradicar el flagelo de la concentración, y para eso hay una condición: terminar con el negocio de la tierra como si fuera una mercancía para la especulación, y aprovechar las experiencias comunitarias del Abya yala y las bondades de la chacra mixta sustentable. 

4-Genocidio. Las campañas del desierto, lo mismo que las campañas al Litoral y contra el Paraguay, son expresiones del genocidio argentino que los poderosos de la metrópolis, Buenos Aires, ejecutaron comoherederos de la colonia. Repudiamos la continuidad de las matanzas por distintas vías, más o menos sutiles, en pleno siglo XXI. Reclamamos que los estados deroguen las leyes llamadas “antiterroristas”, abandonen las persecuciones y demás presiones a los luchadores sociales, y no cedan a los pedidos de extradición contra luchadores sociales. Devuelvan las tierras. 

5-Ilegal. Deploramos las leyes que convalidaron la Campaña del desierto, conscientes de que algunas arremetidas fatales fueron resueltas, incluso, contra esas propias leyes. Los crímenes provocados por “próceres” de variada extracción (de Juan Manuel de Rosas y Fructuoso Rivera a Nicolás Avellaneda y Julio A. Roca, entre otros ideólogos y ejecutores), revelan la verdadera intención invasiva, destructora, violadora y saqueadora del poder colonial, no sin asistencia religiosa. No fueron otra cosa que malones del “blanco” (occidental, eurocéntrico) robando las tierras de los hermanos, intrigando, y matando a las familias. De ahí la concentración de la propiedad, y la continuidad de la matanza promovida por los estancieros que pagaban por las orejas, las cabezas, lo senos y los testículos de nuestros paisanos masacrados, mujeres, hombres y niños. Hoy valoramos los reclamos por: recuperación de tierras productivas con sentido espiritual; mejoramiento de la calidad de vida y autonomía de los pueblos; eliminación dellatifundio; resistencia a las empresas capitalistas transnacionales, mineras, petroleras, hidroeléctricas, su expulsión; y reconstrucción del mundo mapuche (mundo intercultural), este último un principio superior que nos llena de compromiso. 

6-Autonomía. Apoyamos las manifestaciones para recuperar la autonomía de las regiones, lo que en términos de la revolución federal artiguista llamamos soberanía particular de los pueblos.  Contra los vicios del sistema y contra el riesgo de fragmentación o balcanización (tan a medida del imperialismo colonial), la mejor inmunidad es el respeto y cultivo de las autonomías, y del principio de licencia social en las acciones públicas, y la conciencia de patria grande. 

7-Unidad. Las autonomías son cimientos para la independencia y para defender nuestra condiciónplurinacional, intercultural. Abogamos por la unidad, y manifestamos nuestro repudio a la uniformidadcolonial. 

8-Tierra y libertad. En vísperas de un aniversario del Reglamento de Tierras firmado en 1815 por José Artigas, reivindicamos la determinación por la armonía en la biodiversidad, la economía sustentable, los alimentos sanos y la vida en la naturaleza, contra la opresión del destierro y el hacinamiento, y sostenemos con Artigas que en toda acción política los más infelices deben ser los privilegiados. Las chacras, por ejemplo, son vías excepcionales para combatir el hacinamiento, la violencia, las adicciones y la falta de expectativas, es decir, para la emancipación de los “nadies” y el trabajo digno. En homenaje al Reglamento, este domingo 10 de setiembre compartiremos la Peña Tierra y Libertad, en la sede de ATE (Colón 59) desde las 19. Allí hablaremos de la tierra, los alimentos, la vida en armonía, la biodiversidad, la Pachamama. 

9-Humanos. Valoramos los principios y las tradiciones de nuestros pueblos del Abya yala y sostenemos que sus premisas de vivir bien, complementariedad, comunidad, reciprocidad, valen para todo el pueblo argentino y para las naciones hermanas, sin excepción. La lucha por la vida digna que encara una comunidad o un sector de esa comunidad expresa la lucha de todos los desterrados, hacinados y desocupados del país que el sistema capitalista ha tratado y trata como ciudadanos de segunda. Ninguna de nuestras comunidades antiguas pide privilegios. 

10-Remington. Los pueblos del litoral, como los de la Patagonia, fuimos víctimas del orden del Remington, que instaló un Estado opresor controlado por una metrópolis racista constituida en puerta giratoria para el ingreso del orden imperialista y la salida de nuestras riquezas. Si un pueblo de nuestra Abya yala lucha por el vivir bien y bello y por el trabajo en comunidad y en un territorio, sabemos que ese pueblo es doblemente hermano y que estamos en el mismo camino. 

11-Conocimiento. El conocimiento de nuestra propia condición, nuestros saberes antiguos y ámbitos de la cultura, y la actitud para recuperar nuestros modos de conocer y romper con la mentalidad occidental (que invade medios masivos, poderes del estado, aulas, templos, casas), son vías para la emancipación. De esa conciencia derivan acciones concretas o diversos modos de resistencia y vida libre. 

12-Gracias. Agradecemos a las comunidades que, por razones múltiples (principalmente por preservar tradiciones de comunidad y equidad), encabezan el cultivo de la conciencia como un modo de resistencia, y la lucha por la vida en armonía y el reparto del territorio (reforma agraria con criterio integral, no extractivista), como un modelo a seguir por todos los habitantes del país.

 JUNTA ABYA YALA POR LOS PUEBLOS LIBRES –JAPL-.                                                   1° de setiembre de 2017. 
Juan Antonio Vilar
Alberto José Dorati
Mercedes Fiorotto
Carlos Julio Weber
Carlos Natalio Ceruti
Andrés Petric
Mario Leonardo Londero
Fortunato Calderón Correa
Julio Majul
Mauricio Castaldo
Ricardo Bazán
Daniel Tirso Fiorotto
Antonio Tardelli
Carlos Alberto Godoy
Mario Daniel Villagra
Santiago Fiorotto
Américo Schvartzman
Pedro Aguer